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Diréis que soy una optimista sin remedio, pero hace poco Susana Gómez Foronda me recordó en una sesión sobre liderazgo para WAS que sólo es necesario un 16% de convencidos, de early adopters, para promover un cambio y generar por tanto una transformación firme y duradera (fuente: curva de adopción de la innovación de Everett Rogers).

En la carrera hacia la necesaria transformación, los siguientes 3 años serán la clave para nuestra supervivencia como especie, y sólo nosotros, los convencidos, podemos conseguirlo.

Trabajo en una compañía plenamente convencida. L’Oréal ha establecido con el programa L’Oréal For The Future una ambiciosa hoja de ruta a 2025 y 2030 para adaptarse a una nueva economía, una economía basada en ciencia y en propósito que no supera los límites planetarios, con la innovación como palanca y con las personas para liderar la transformación con una visión común. Una compañía activista, que promueve pequeños y grandes cambios en un contexto geopolítico y de mercado cambiante y retador.

Ese 16% es necesario trabajarlo dentro de las organizaciones, creando tribus de intraemprendedores, pero también de forma sectorial, multisectorial, y con alianzas público-privadas, utilizando todas las armas a nuestro alcance en la batalla más noble: la del progreso de la civilización en el marco de los límites planetarios.

Tenemos enemigos comunes: la mala información y los malos hábitos. Para luchar contra ellos, la COP debe ser ese lugar de reflexión y de trabajo colaborativo que nos permita salir victoriosos. Sería exigible por tanto una hoja de ruta común, con compromisos muy concretos basados en ciencia. Y todo esto para el corto, el medio y el largo plazo, sabiendo que si en el corto no damos los pasos adecuados, puede que sea demasiado tarde.

Debemos preguntarnos hoy cómo queremos que sea ese cambio. Considero que el cambio debe ser con las personas en el centro para no dejar a nadie atrás, sin signo político, género, raza o edad, con rigor y desde el talento y el talante.

El cambio debe ser desde la acción conjunta, pues no necesitamos una revolución, sino una co-evolución que parta de compromisos comunes, con consenso, con colaboración, y con las empresas como motor de aceleración, demostrando su valor en la sociedad.

La COP27 será un éxito si conseguimos afianzar conciencias, confirmar las reglas del juego y abonar el terreno para las organizaciones verdaderamente convencidas, referentes que permitan escalar los cambios que ya están sucediendo, y no dar ni un paso atrás.

Muy mal lo tenemos que hacer para no llegar al 16%. No tendremos otra oportunidad. El momento es AHORA.

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OpiniónCOP27

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