Biocombustibles, la gran oportunidad para  lograr una aviación más sostenible

La aviación es la responsable del 13,9% de los gases de efecto invernadero de todo el sector del transporte en Europa y produce el 3,8% de las emisiones globales de CO2 del continente, según los datos que publica la Comisión Europea. Por ese motivo, promover la descarbonización del sector es -además de fundamental- una prioridad para poder cumplir con los objetivos marcados desde España y Europa dentro de la Agenda 2030.

En este contexto y, teniendo en cuenta que la electrificación no es por el momento una opción, los combustibles sostenibles de aviación (SAF) se han convertido en una tendencia en alza y una solución de futuro. Y es que la principal característica de los SAF es que es un combustible de segunda generación fabricado a partir de residuos orgánicos (restos agrícolas o forestales, residuos urbanos, plásticos, aceites reciclados, etc.), por lo que son respetuosos con el medio ambiente y suponen un claro ejemplo de economía circular y aprovechamiento de recursos, lo que trae consigo la generación de nuevos empleos verdes, así como nuevas oportunidades de negocio en zonas de la denominada España vaciada.

Otra ventaja de los combustibles sostenibles es que, al precisar de una gran cantidad de residuos orgánicos para su producción, es necesario incluir en el ciclo de la cadena de valor a distintos sectores como el agrícola, químico, residuos, reciclaje, etcétera, hasta ahora sin relación con la producción de combustible, lo que impacta de forma positiva en el desarrollo de un nuevo modelo de negocio para dichos sectores. A todo ello hay que añadir un aspecto esencial relacionado con el cuidado del entorno, y es su contribución a la disminución de las emisiones de CO2 y de azufre. En este aspecto, se calcula que en su ciclo de vida completo los biocombustibles evitan de forma directa hasta el 80% de las emisiones contaminantes sin necesidad de realizar modificaciones en los motores de los aviones, en la red logística ni en ningún otro elemento de la cadena de valor downstream de la producción. Todo ello sin perjudicar la eficiencia energética ni el rendimiento de las aeronaves.

Aunque los beneficios de los SAF son evidentes, hay que hacer frente a un reto importante: popularizar el uso de este tipo de combustible. Bien es cierto que cada vez son más las aerolíneas y empresas energéticas que están apostando por producir y utilizar los biocombustibles en los vuelos y, para ello, es imprescindible un progresivo abaratamiento de los costes de producción de los combustibles sostenibles que permita avanzar en la progresiva sustitución de los combustibles fósiles. Para lograr este fin es preciso aumentar la capacidad de producción y continuar con el desarrollo tecnológico de estos biocombustibles que faciliten acceder a mayores economías de escala.

Es en este punto donde la innovación juega un papel esencial como catalizadora de la sostenibilidad e impulsora del acceso a combustibles más respetuosos con el medioambiente. Con este propósito, Exolum ha creado la plataforma www.avikor.com que pone a disposición de cualquier pasajero o empresa la posibilidad de volar de manera sostenible, uniéndose así a otras medidas que los principales agentes del sector están incorporando para conseguir ese objetivo.

De este modo, se debe potenciar tanto desde el ámbito empresarial como institucional el desarrollo de una economía más respetuosa con el medioambiente, próspera y que facilite oportunidades de crecimiento para la sociedad en su conjunto. En este sentido, para garantizar la descarbonización del sector es necesario involucrar a empresas, organizaciones y administraciones públicas para que apoyen un desarrollo tecnológico y normativo suficiente, y apostar por la inversión en energías alternativas y otras fuentes renovables como el hidrógeno verde o el biometano que permitan alcanzar este objetivo.

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