“La gran dimisión” y la revolución en la educación

El mundo del trabajo ha sufrido trastornos dramáticos los últimos años, sobre todo en EEUU, con una huida masiva del mercado del trabajo, en lo que se conoce como “la gran dimisión”, que nadie anticipó.  Al respecto, es posible que la pandemia Covid haya acelerado tendencias demográficas, sociales y tecnológicas existentes, alentado a las personas a reconsiderar su vida laboral.  Sea lo que sea, la rapidez con que se ha afianzado es sorprendente y parece evidente que el cambio ha llegado para quedarse, sobre todo entre mayores de 55 años, muchos de los cuales no han vuelto al mercado del trabajo, a pesar de que las economías se hayan recuperado.

Una explicación son las altas tasas de ahorro, en parte gracias al estímulo fiscal durante la pandemia.  De manera que, si las condiciones económicas se hacen más difíciles los próximos años, puede darse una reversión de esta “gran dimisión”.  Pero, a diferencia del pasado, no se han dejado trabajos poco gratificantes o insatisfactorios para intentar pasar a otros mejores, simplemente las personas han desaparecido del mercado laboral.

Las empresas tienen que ser más flexibles

Una de las consecuencias es que ahora las empresas tienen que ser más flexibles para atraer trabajadores.  Así, cada vez se demanda más que las oficinas funcionen como lugar de interacciones humanas y formación profesional efectiva, compatible con los beneficios del trabajo en casa -menor tiempo en desplazamientos, menores interrupciones y lugares más confortables-.  Además, más allá de trabajo desde casa, muchas empresas experimentan con la automatización de funciones adicionales. Es el caso de aplicaciones automatizadas para abogados o contables, que se hacen cargo de tareas más repetitivas, lo que permite a los trabajadores centrarse en funciones más cualificadas.  De hecho, se estima que alrededor de un tercio de las tareas se pueden automatizar en un 60 % de los trabajos actuales.

Educación, constante y de por vida

A esto se añade que, también acelerado por la pandemia e impulsada por cambio en el estilo de vida y la tecnología, la educación está experimentando una revolución.  Su naturaleza ha cambiado significativamente, siendo un reto que las empresas se adapten a las nuevas demandas del aprendizaje a distancia, conferencias en vídeo, escolarización en línea y asignaturas no tradicionales, que ya estaban disponibles, pero en gran medida de manera marginal en la industria de la educación. Ahora son principales.

De hecho, actualmente hay acceso a una amplia gama de tipos de educación, que se está convirtiendo en constante y de por vida, con demanda de formación menos formal, pero más variada. Al mismo tiempo, el aprendizaje en línea facilita que la educación se haya globalizado, lo que ha permitido a las personas evitar compromisos a largo plazo con sus empleadores.  Incluso hay evidencia de alejamiento de disciplinas tradicionales como el derecho o la administración de empresas, donde las admisiones de posgrado han disminuido. Algunos prefieren desarrollar habilidades manuales y aprendizaje de habilidades técnicas.

De todas formas, los estudiantes valoran la interacción social y las aulas pueden seguir siendo importantes por razones sociales.  Además, muchas empresas valoran los vínculos entre empleados, que se crean en las interacciones en persona.

Modelos de formación híbridos

Sea lo que sea, la naturaleza del empleo de por vida ha cambiado, una variable clave para la industria de la educación.  Cada vez más personas se mudan a campos completamente nuevos, no solo una vez, sino dos o tres a lo largo de su vida laboral.  Se requiere, pues, prestar cada vez más atención a la formación empresarial y de adultos, en un entorno diferente al de la educación escolar, fuertemente circunscrita por los planes de estudio.  Las universidades también deben invertir en flexibilidad.  Así, los programas universitarios determinarán diferentes cantidades de formación en línea, de espacios de laboratorio y de interacción directa.  Habrá modelos de formación híbridos, que necesitarán una cuidadosa gestión.

“Gamificación”

Además, la forma en que se imparte educación en línea está cada vez más influida por los juegos.  De ahí que empresas estén invirtiendo en la “gamificación” de la formación. Durante mucho tiempo ha sido utilizada por el ejército y ahora puede suponer un elemento crítico para determinadas profesiones.  Puede ser el caso de la cirugía gástrica compleja, que no se puede practicar con un paciente en vida. Para ello, se han creado modelos de juegos tridimensionales, que permiten a los cirujanos practicar sin poner en riesgo a los pacientes.  Incluso los juegos de realidad virtual se están utilizando en la industria de la hostelería para capacitar a las personas a tratar con clientes difíciles de manera efectiva.

Adaptarse a la forma en que las mujeres aprenden

Otro cambio clave es el aumento de la proporción de mujeres, que ya constituye la mayor cohorte de población educada en países desarrollados.  De hecho, desde 2008, más mujeres que hombres han cursado estudios universitarios y la proporción puede superar el 60% los próximos años.  Empiezan a ser mayoría en cada vez más asignaturas.  Así que los educadores tienen que adaptarse a la forma en que las mujeres aprenden, pues prefieren dedicar más tiempo a las materias y más flexibilidad.  Los hombres se centran en puntos clave, pero las mujeres prefieren un enfoque más discursivo, con más tiempo en equipo.  Además, las mujeres tienden a obtener mejores resultados en las evaluaciones, especialmente cuando los exámenes son subjetivos.

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