La era PostCovid sin duda ha marcado una gran diferencia en la comunicación. Una compañera me indicaba un día, “¿no os habéis dado cuenta de que desde el pasado 1 de enero la publicidad ha cambiado? Ya no venden por vender, ahora hablamos de sostenibilidad” Las empresas e instituciones, sin lugar a duda, son las encargadas de marcar la diferencia, y por ello serán las encargadas de utilizar la comunicación como arma de poder. Un poder al que han de dedicar esfuerzos para conseguir ganar la confianza de su público. Ahora bien, ¿es esto lo que realmente busca el consumidor actual? ¿Es así como ha de ser un departamento de comunicación? ¿Qué es lo que ha cambiado?
Se acabó el comunicar por vender

Y es que, hasta hace poco, la gran mayoría de organizaciones solo comunicaban aquello que querían vender, un servicio o producto de calidad y hacer ver al cliente que ese servicio es el mejor para él. Nos metían por los ojos centenares de colores y sensaciones, bombardeándonos con miles de productos cada día, y utilizaban la gran cantidad de herramientas disponibles para llegar a cuantos más usuarios mejor. 

Ahora bien, ¿es esto lo que realmente busca el consumidor actual? ¿Es así como ha de ser un departamento de comunicación? ¿Qué es lo que ha cambiado?

A mi forma de ver, estamos en un contexto de desconfianza de los ciudadanos hacia las organizaciones e instituciones, a lo que podemos sumar la desinformación, con las denominadas fake news. El público cada día está más cansado de esta constante sensación de asalto y desinformación, y si bien es cierto que necesita saber, el usuario final necesita tener transparencia y sentir confianza hacia una marca. Es por ello que las organizaciones han de poner atención en la transparencia.

Las empresas y organizaciones han de ser educadoras y sensibilizadoras en todo lo relacionado con los objetivos de su marca. Han de estar en los canales donde se encuentra el público al que se dirigen y deben tener una labor de divulgación.

Ahora bien, ¿Cómo hemos de evitar el denominado “greenwashing” a la hora de comunicar?

Muchas veces se intenta comunicar el trabajo que se ha realizado como una acción de responsabilidad y transparencia, cuando lo que se intenta es construir un relato “sostenible” sin sustento. Entonces pregúntate, ¿esta acción que se está comunicando forma parte de un plan a largo plazo, o simplemente se está comunicando una acción aislada?

La mayoría de las comunicaciones son acciones puntuales. Por eso es muy importante que a la hora de contar estas pequeñas acciones se mencione que están enmarcadas en un Plan más grande y a un largo plazo.

Esta forma de comunicar le dará al público información, confianza y sobre todo coherencia con tu marca.

Pero quizá la pregunta más importante es, ¿esta comunicación sostenible inspira?

La comunicación sostenible inspira. Sin importar la magnitud de lo que se comunica siempre hay que contarlo con la intención de inspirar, de tocar la fibra del receptor y que le despierten las ganas de hacer, orgullo de pertenecer, pero, sobre todo, una invitación a sumar. No se trata de hacer autobombo, se trata de realizar hechos inspiradores para que acompañen. 

Si por el contrario la acción realizada se hace con la intención de engañar a tu público, sin lugar a dudas, la reputación de tu marca se verá afectada.

Tener una cultura sostenible no es de un día para otro. Requiere planificación, tiempo y una construcción que debe demostrarse con hechos.

A los consumidores no les importa si tu marca desaparece de un día para otro porque considera que no aportas. El desafío es que tu marca sí lo sea, con una posición definida y que su aporte sea positivo desde lo social, lo económico y lo ambiental, por eso si será recordada.

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