¿Qué es para mí la justicia social? (I)

Al ser sincero, cuando recibí el desafío de redactar una columna sobre la Justicia Social, no me ha motivado en absoluto.
Sin embargo, antes de conciliar el sueño, quedé enredado en la temática intentando comprender que lo justo es ecuánime, equitativo e imparcial o incluso razonable. Acaso lo ecuánime está vinculado a lo justo. La justicia es lo que debe hacerse de acuerdo a la equidad, la razón y el derecho. Las cuestiones ecuánimes y justas surgen de un consenso social que determina qué es bueno y qué es malo.

Esta semana comencé a compartir mis prácticas de Yoga en un barrio humilde, tuve conversaciones internas conmigo mismo si era justo compartir este espacio en modo gratuito o a un valor solidario. Juzgué a políticos que necesitan generar pobreza para mantener sus negocios. No quiero hacer un negocio en un contexto de pobreza, pero tampoco estoy cómodo mirando a esas personas desde un plano de superioridad sintiéndome altruista. En las prácticas de Yoga siempre hay lugar para quien no puede pagar pero también está presente el dar y recibir.

Converse con los practicantes sobre los adolescentes del barrio, las problemáticas del alcohol y la droga, la falta de propósitos y venía a mi mente mi hija Catalina que se va en unos días a estudiar una Licenciatura en Música Popular a la Universidad Nacional de La Plata a más de 1300 kilómetros de casa con todas las comodidades, sentía en la conversación el peso de la culpa, el peso de la injusticia social.

Justicia es hacer juicio y justamente el trabajo que vengo realizando es al de poder vivir sin juicio. Para yo sentirme justo, para considerarme bueno; tiene que existir un injusto o un malo. Si yo puedo gozar de buena reputación en el imaginario social de mi barrio es merced a otros que no la gozan.

Practicamos una meditación para sacar los fantasmas de nuestros subconscientes. El mejor modo de enfrentar y diluir nuestros fantasmas es visualizándonos a nosotros mismos como verdaderos fantasmas, mezclándonos entre los demás. Rasgar el velo de la dualidad.

Si existe cerca nuestro un caso de corrupción, puedo ser activo (quien corrompe), puedo ser pasivo (quien se deja corromper) o puedo ser testigo. En cualquiera de los roles tengo una clara responsabilidad que no me permite ocupar el lugar de bueno o malo. Si me siento parte y actúo en consecuencia, la corrupción se disuelve.

Si escuchamos discursos de derecha e izquierda, vemos que todos vamos alineando los discursos al deseo de una sociedad más justa y solidaria. ¡en el cómo lograr esto, hay mucha diferencia!

El tema es que continuamos vibrando en el bien y el mal, en lo que es justo y lo que no. Desde mi punto de vista, el trabajo es interior. El desafío es realizar un trabajo de apertura de conciencia. No se puede medir la conciencia de uno en relación a otro. No es necesario ir a la universidad para abrir conciencia, ni viajar por el mundo conociendo otras culturas.

Es poder enfocarnos en nosotros mismos, la pregunta es: ¿qué puedo hacer hoy para crear un entorno más solidario?

Abrir conciencia es poder ver las cosas con un enfoque más amplio, es poder hacernos cargo de nuestras decisiones, es hacernos cargo de nuestro impacto en el entorno, poder vernos en el otro, desarrollar la empatía, desapegarnos de los problemas.

Inhalar profundo, sintiendo conexión total con ese flujo de energía que ingresa a nuestro cuerpo, que oxigena todas nuestras células y exhalar profundo con plena conciencia que ese flujo de energía no solo nos mantiene con vida, sino que también nos une a todo y a todos.

Como dice “Sarmad” en su canción: “Que solo hay una energía, que somos lo mismo. Que si te duele me duele. Que si te ataco me ataco. Que somos lo mismo. Todos somos uno. Que yo soy tú. Que tú eres Yo. Que somos luz.”

Abrir conciencia, es en definitiva darnos cuenta de que el amor no es un verbo para conjugar. Somos amor y podemos decidir vibrar en esa energía. Mientras más personas recorran un camino de introspección intentando responder: ¿Quién soy? ¿de dónde vengo? ¿cuál es mi propósito? Mientras más personas puedan vivir vibrando en amor lograremos un mundo más ecuánime y solidario.

Justicia e injusticia se fusionarán confundiéndose entre sí dejando de tener sentido, dando inicio a otra forma de experimentar el mundo.

Sin juicio, con aceptación y empatía.

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