A falta de unas semanas para decir adiós a 2021, el próximo domingo 5 de diciembre celebramos el Día Internacional del Voluntariado. Una fecha que siempre ha sido importante, pero que a causa de los tiempos tan difíciles que estamos viviendo, se vuelve imposible dejarla pasar de largo.  
El voluntariado, una herramienta multiplicadora de impacto positivo

El impacto de la pandemia ha sido demoledor en muchos hogares, suponiendo la pérdida de nuestros seres queridos, de nuestro empleo e incluso, de nuestro bienestar emocional. A esta dura realidad hemos sumado también emergencias tan graves como la nevada de Filomena, la activación del volcán Cumbre Vieja en la isla de La Palma, o las inundaciones en muchos municipios de la zona este de nuestro país, a causa de las lluvias torrenciales.

Sin embargo, todas estas situaciones tienen un elemento común: la solidaridad de miles de personas voluntarias, desde un compromiso individual y social.

Desde la perspectiva social, es fundamental seguir impulsando la implicación público-privada. La construcción de alianzas nos permite transformar las desigualdades en nuevas oportunidades, atendiendo así a los colectivos que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad.

Desigualdades de las que el resto del mundo no es ajeno. La Agenda 2030 ya hace 6 años que retó a gobiernos, empresas y ciudadanía a abordar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, con los que lograr un mundo más justo y sano.

Tomando esta hoja de ruta como faro para el diseño de proyectos con impacto social, desde el equipo de Innovación Social en Quiero trabajamos cada día por construir estas alianzas de una manera sólida y auténtica, junto a las empresas -que cuentan con recursos para fomentar una acción social de calidad-, y junto al tercer sector -quiénes mejor conocen las necesidades de las personas más vulnerables y cómo abordarlas.

Con una metodología de trabajo que parte siempre de la escucha activa a todos los stakeholders, tratamos de co-crear juntos soluciones que se alineen con el propósito y la cadena de valor de las marcas, al mismo tiempo que dan respuesta de manera fiable y medible a las necesidades sociales de nuestro país.

Esto último es de vital importancia, no sólo para asegurar estándares de calidad en nuestras actuaciones, evolucionando de un modelo filantrópico a un modelo de transformación, sino para poder cumplir con los requerimientos legales sobre los que la Comisión Europea ya está trabajando, en referencia a la debida diligencia y la taxonomía social.

Dentro de esta estrategia europea, el voluntariado se erige como una herramienta multiplicadora de impacto positivo, al ser garantía de transparencia con la involucración de los empleados y empleadas desde una perspectiva transversal.

Por todo ello es fundamental seguir impulsando cada día este tipo de compromisos. En Quiero llevamos años haciéndolo junto a empresas como Coca-Cola o Grupo Quirónsalud, en colaboración con una red de más de 100 entidades sociales, a nivel local y nacional, sin las que nada de esto sería posible.

El 5 también es el día de todos y todas ellas. Gracias por hacerlo posible un año más.

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