El discurso sobre la maternidad está lleno de frases hechas y de cortafuegos. Hasta hace no demasiado tiempo no existía la anestesia epidural y escuchábamos a nuestras madres decir “anda que no os quejáis las mujeres cuando parís ahora; en mis tiempos lo hacíamos a pelo”. Entrábamos en las salas de parto y escuchábamos esos “la madre más que ayudar, molesta”. Salíamos de las salas de parto en shock, doloridas y tristes, y nos caía encima un “¿de qué te quejas? si todo ha salido bien, el bebé está sano”.
Por qué es necesario extender el diálogo sobre la maternidad

Sufríamos violencia obstétrica y no sabíamos ponerle nombre. No sabíamos que podíamos hablar, que existe una manera mejor de tratar a una mujer en su embarazo: eso tan denostado llamado “cuidados”. Hasta que habló la primera mujer. Y detrás de ella, todas las demás.

Afortunadamente, de un tiempo a esta parte cada vez son más las mujeres que no tienen miedo de compartir sus miedos, de quejarse de lo solas que se encuentran mientras crían a sus hijos (a los futuros ciudadanos de nuestra sociedad). Mujeres a las que les siguen preguntando en las entrevistas de trabajo si tienen marido, hijos o si quieren tenerlos. Mujeres con estudios, con aspiraciones, a las que les prometieron todo… y después, nada. Mujeres que, en una abrumadora mayoría, siguen tomando excedencias para cuidar no solo a las criaturas, sino también a los mayores. Cuidados no valorados. Cuidados no remunerados.

Se alzan las voces de las mujeres que abortan. De las que sufren infertilidad, física y social. De las que ven frenado su ascenso laboral. Mujeres talentosas, preparadas, multitareas —esa cualidad tan valorada en el entorno empresarial—, mujeres que renuncian porque sus sueldos son menores. Mujeres que quieren ser madres y no encuentran una mínima estabilidad económica. Mujeres que sienten la presión de la sociedad: ¿cómo vas a perderte ser madre? ¿para qué eres mujer, entonces?

Es urgente hablar de maternidades. De cómo maternamos. Y de lo solas que nos encontramos las mujeres en estas lides. Porque criar debería trascender la esfera de lo privado y tomar una posición destacada en la agenda política. Porque sin criaturas, el futuro no existe. 

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