Educar en pensamiento crítico

Mucho se habla en educación, de alentar el pensamiento crítico como un modo de pensar o una habilidad del Siglo XXI. Pareciera novedoso el concepto de pensamiento crítico, sin embargo, siempre estuvieron quienes observan de un modo crítico las realidades, se van colectivizando estas ideas o ideales y así se desarrolla masa crítica hasta poder provocar un cambio. 

La Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en integrar la programación y la robótica en toda la educación obligatoria; según el Consejo Federal de Educación - 2018):“El mundo de hoy se caracteriza por cambios y desafíos constantes en donde las nuevas tecnologías nos intervienen como sociedad. Enfrentarlos requiere de la construcción de conocimientos innovadores que permitan resolver los problemas del presente y del futuro. Es por eso que debemos incentivar a todos los chicos de nuestro país para que adquieran las habilidades que requiere el siglo XXI y formarlos para que sean capaces de entender y hacer un uso crítico de las tecnologías digitales en todos los aspectos de la vida y en el mundo del trabajo, en particular”

En el Memento Mori, los artistas ayudaron a tomar conciencia de la finitud de lo vivo. La Naturaleza Muerta es el recordatorio permanente de que algún día morirás. Surgen las colecciones de insectos, de mariposas, los mismos zoológicos que hoy los vemos como un horror. Sin la mirada crítica de quienes pintaron naturaleza muerta; quizás no hubiese sido posible que otros actores nos orienten a los movimientos ambientalistas más contemporáneos.

Con herramientas del ciberactivismo, es posible colectivizar sueños, virilizar propuestas de cambio, se puede lograr con más facilidad reunir la masa crítica necesaria para establecer un cambio. Aún que, quizás, un gran cambio de paradigma global ya se ha dado y lo que estamos haciendo es adaptarnos a eso que ya sucedió. 

Lejos de aquel debate que discute si se aprende más y mejor con tecnología. Hoy, es lo que nos toca. Las Tecnologías embeben nuestras vidas. Es imperante que nuevas generaciones comprendan cómo funcionan las máquinas, que desarrollen un pensamiento crítico en función a ello. Es tan necesario ejercitar el pensamiento crítico, como adquirir herramientas para conocer y explorar nuestras mentes, aprender a silenciar nuestras mentes para ingresar en otros espacios de nuestro Ser. Que la vieja Educación Física sea realmente educar en el conocimiento de nuestro cuerpo físico de la mano de la educación somática para poder a partir de esto tomar mayor conciencia de nuestros actos y de nosotros mismos.

Hoy más que nunca necesitamos ese centro de referencia del que habla mi maestro Pritan Pal Singh Kalsa: quien en una entrevista realizada manifiesta la necesidad de: “Empoderar a cada persona, darse cuenta de que cada persona tiene su sabiduría. El desafío hoy es encontrar dentro de ti un centro discriminatorio que te permita decir: a ver… en biología me dicen esto o esto., pero…, ¿realmente está sucediendo? No casarse con nada venga de afuera, sino más bien discriminar internamente y allí decidir qué es lo que para mí, entre comillas, es verdad. Porque la verdad es muy subjetiva.  En este sentido, es importante, hablando de educación. La ecuación tiene que dar las diferentes opciones de modo que tú seas capaz desde tu centro sano, ir expandiendo tu conocimiento y dándote cuenta de lo que es valioso, de lo que te acerca a lo mejor de ti mismo, a lo mejor de los demás.”

No podemos considerar los recursos tecnoeducativos de un modo aislado, dejando de lado el trabajo personal y la gestión de las emociones, sin observar el todo. 

Hoy, mientras observo mi entorno, leo nuevamente con una mirada más crítica la novela futurista “Hacia un mundo Feliz” de Adolf Huxley publicada en 1932. Intento ir hacia dentro para comprender mejor que está pasando en el mundo actual.

Al mismo tiempo que alentamos el pensamiento crítico en alumnos, me pregunto si podremos cuestionarnos algunos temas de la educación, por ejemplo: Qué la educación deje de ser pensada para una clase media, o cuestionarnos si los pobres repiten más porque el paradigma es pensado para otro contexto y no porque sean menos inteligentes. ¿Cuánta masa crítica necesitamos para que dejemos de asociar el fracaso con carencias? ¿para que dejemos de pensar que con más comedores, más jornada, más reparto de útiles y de tecnología los niños van a aprender mejor?,¿Para qué diferenciemos y asociemos correctamente políticas sociales de políticas educativas?¿Para qué encontremos un único sistema educativo rompiendo el modelo público-privado?, ¿Para permitirnos repensar nuestros actos, y rituales frente a los símbolos patrios?¿Permitir visiones y versiones de nuestra historia y nuestros próceres para comprender mejor nuestra realidad?¿Para dejar de evaluar la educación con la cantidad de saberes adquiridos?

Mientras nos resistimos a cuestionar los modelos clásicos, cómo podremos alentar a los estudiantes a no tomar con naturalidad que las cosas se hacen así porque siempre fueron de ese modo y que se atrevan a retomar siempre la más elemental de las preguntas:

¿Por qué?

Si yo, mi familia, mi entorno, mis docentes, nuestros gobernantes ya la mayoría de las personas tienen buenas intenciones y quieren hacer las cosas bien… ¿Por qué los indicadores sociales, económicos, ambientales, educativos no dan muy buenos resultados?

¿Por qué?

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