ODS4 :¿Cómo se generan contextos de equidad en educación?

Al parecer, hay un cambio total de las reglas de juego. Todos acordamos en que es imperioso un cambio de paradigma en educación, sin embargo, aún no vislumbramos eso nuevo que se avecina.

Mientras algunas áreas sociales van encontrando nuevas formas, la educación, continúa aferrándose al modelo clásico, incorporando parches que no hacen más que anclar lo viejo y no logran propiciar el cambio radical que la situación impone. Es como si se intentara sacar más el jugo al mismo modelo, buscando la forma de encontrar más calidad, una mejora superadora, pero siempre aferrados al mismo punto de partida de comienzos de la era moderna. Da la sensación de que se reescriben los mismos conceptos complejizando el lenguaje pedagógico para decir casi lo mismo.

Pareciera que soltar los saberes para hablar de competencias es un gran cambio de paradigma, una gran evolución. ¿Cómo dinamitamos los cimientos de las viejas estructuras que sostienen la educación? Dinamitar en el buen sentido; El humanista Yogi Bhajan, decía: “La totalidad en realidad es crear, organizar y destruir. Esta fuerza está en acción constante, es Dios”. La necesidad de destruir para volver a crear…

Los sistemas educativos están sostenidos por tres niveles vertebradores que se tienen que adecuar a lo que se viene:

1.- El nivel político-Ideológico.  

2.- El nivel técnico pedagógico.

3.- EL nivel organizacional o gestión educativa

Cada nivel implica al otro. El primero da el sentido al sistema, en muchos casos delimita el accionar o campo de posibilidades del segundo nivel y este condiciona a tercero quien determina qué forma debe tener la organización concreta de la educación. Las definiciones que asumen estos tres niveles definen el paradigma educativo.

En lo político, se persiguió durante años la universalidad, que todos los niños y niñas asistan a la escuela, que reciban la misma educación, intentando igualar estándares de calidad, idénticos contenidos, buscar nivelar los indicadores de aprendizajes. Que todos los estudiantes aprendan lo mismo. El uniforme. Los edificios escolares son similares en su arquitectura incluso. A este nivel le corresponde decidir la inversión. Si pensamos en la equidad como nuevo paradigma, se piensa en dotar de mejores elementos a las escuelas que menos tienen, cosa difícil a resolver en el caso de escuelas rurales quienes se cuelgan de la red como pueden, la tecnología y ancho de banda disponible no posibilita darles mejores condiciones.Lo político, es cada vez menos verticalista y cerrado,  es necesario abrir canales de diálogos con todos los “steakholders” de la educación. No solo abrir canales para consultar, es imperioso afinar la escucha.

El segundo nivel, técnico pedagógico, de igual modo perseguía a orientar el qué y el cómo se enseña, determinar un mismo diseño curricular, una planificación acorde, universal. Se reduce la particularidad a la escritura de material adaptado a la geografía local o culturales, por ejemplo, no incluir en un manual un Oso panda, si lo que conocen los estudiantes en la zona son Vacas. El desafío de atender lo particular no pasa por ese lado; sino más bien en poder permitir a cada escuela acompañada de equipos técnicos particularicen y particularicen su propio contenido en base a problemas y situaciones locales. Un estudiante que aborda por primera vez el sistema solar, puede profundizar en las redes cuanto quiera sobre la temática, sin esperar al ver el tema con mayor complejidad cuando pase de curso.

El desafío de dejar lo universal, para atender lo particular que exige hoy la educación con equidad. Un gran desafío para lo técnico pedagógico, es sumar más miradas en esta mesa de trabajo, una mirada social de la educación, una mirada filosófica, porque no antroposófica, incluso la mirada más pragmática del sector empresario. No hablo de los diferentes enfoques pedagógicos, sino más bien de abordar la educación desde una mirada mucho más amplia que la pedagógica.

El tercer nivel, el de organización, está más complicado, porque en general lo limitan los otros dos niveles, pero las tecnologías nos van permitiendo organizarnos y encontrarnos en modo diferente, aunque debamos permanecer en el mismo espacio físico, ordenados por barrios, por niveles, por edades, aún se forman filas por género, de más alto a más bajo. La virtualidad permite experimentar otros encuentros, trabajos interdisciplinares en una misma aula, reunir alumnos de dos escuelas distintas, de edades diferentes, permitir que alumnos más grandes enseñen a los menores, e incluso que alumnos den clases de tecnología a docentes invirtiendo los roles en un verdadero ida y vuelta.

Parecido no es igual. Lo igualitario no es equitativo. Lo equitativo no parece ser justo a priori, solo porque nos falta romper ese viejo paradigma de que para todos tiene que ser igual, universal, todo se debe estandarizar. Mejor que pensar en ser justos sería pensar en la ecuanimidad. Para ser ecuánimes hay que ejercitar la flexibilidad y abrir el diálogo a todas las partes involucradas y darnos cuenta de que nadie tiene la verdad. 

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