En 1972, en la Conferencia de Estocolmo, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó el 5 de junio como el Día Mundial del Medio Ambiente, y desde entonces cada año esta celebración va cogiendo más y más fuerza. El objetivo de celebrar este día es sensibilizar a la población mundial acerca de la importancia de ser agentes activos del desarrollo sostenible y del cuidado del planeta. El 2015 fue un año histórico para el desarrollo sostenible por el consenso mundial en dos grandes Agendas. Por un lado, la agenda mundial por la neutralidad climática con la aprobación del Acuerdo de París que establece un marco global con iniciativas para la reducción de emisiones de CO2 orientadas hacia una economía baja en carbono y por otro lado la aprobación de la agenda 2030.
Activismo social y emergencia climática

Por un lado, el Acuerdo de París tiene como objetivo evitar el calentamiento global muy por debajo de los 2 °C y prosiguiendo los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C, para frenar el cambio climático, y por otro lado la aprobación de la agenda 2030, que nos define la hoja de ruta intergeneracional y transformadora para que en 2030 el cambio climático ya no sea una amenaza y para que en 2030 vivamos en un mundo más justo y próspero para todos, mediante el logro de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Seis de estos ODS son ambientales, y todos ellos nos invitan a mejorar nuestros hábitos de consumo y a modificar nuestro estilo de vida.  En los últimos años la Emergencia climática ha propiciado un gran activismo social con la aparición de numerosos movimientos sociales alrededor de todo el mundo para mostrar su preocupación por la situación del planeta y su malestar con el modelo actual de capitalismo.

Los mensajes de Davos, del Business Roundtable y de otros muchos, son claros poniendo fin a la era del capitalismo de los accionistas para dar paso a la era del capitalismo de los stakeholders. Estos mensajes están calando en el ámbito regulatorio e industrial, y lo cierto es que últimamente todo lo que oímos, leemos y escuchamos va en línea con las obligaciones de  transparencia, respondiendo cuánto somos de responsables en el cuidado con el medio ambiente.

Europa se ha propuesto coger el testigo para ser líder en sostenibilidad a nivel mundial vinculando la recuperación económica a la descarbonización, y no hay más que ver el despliegue regulatorio que está en marcha para darse cuenta de que esto está sucediendo y que va en serio.

Hoy más que nunca, cuando la pandemia ha transformado nuestra manera de relacionarnos y de desplazarnos, cuando los impactos del cambio climático y del resto de vectores ambientales constituyen uno de los principales retos del mundo en el siglo XXI, la celebración del 5 de junio cobra una especial atención por la importancia que el cuidado del medioambiente tiene para la economía y nuestra salud.

El cuidado del medio ambiente requiere del apoyo y esfuerzo de todos. Estamos en el momento de la oportunidad movilizadora para lograr juntos que las siguientes generaciones puedan vivir saludables en nuestro planeta.

Cada pequeño gesto individual cuenta para conseguir un planeta más saludable en el presente y para el futuro. Esta es la década de la acción (2020-2030) para abordar esta transformación sostenible y todos debemos reflexionar sobre soluciones ecológicas que contribuyan a cuidar del medio ambiente, además de nuestra salud y la de los demás, pasando a la acción en nuestro día a día hasta convertirlas en un hábito. Pensemos sobre qué podemos hacer, que cosas debemos cambiar y cómo podemos sumarnos a esta causa común que nos une a todos. Lo importante es saber contestar cuál es nuestra aportación.

Solo si sumamos fuerzas conseguiremos un mundo más sostenible. Lo que es de todos cuidémoslo todos. ¿Te sumas?

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