Mujeres anónimas, mujeres admirables

Como mujer, si tengo que decir cómo me siento hoy, puedo afirmar que me siento doblemente afortunada. Primero, por haber podido desarrollar mi carrera profesional sin condicionantes de género, en una empresa que en lo que se fija es en el talento, sea masculino o femenino (no todas pueden decir lo mismo). Y en segundo lugar, porque a través de esta empresa tengo la posibilidad de mejorar la vida de otras mujeres, de las muchas mujeres anónimas que carecen de los derechos, las oportunidades y las expectativas de vida que nosotras tenemos en nuestra sociedad desarrollada. Mujeres admirables que son en realidad el motor de sus familias y de sus comunidades.

AUARA es una empresa social que comercializa agua mineral y otras bebidas y destina el 100% de sus dividendos a facilitar el acceso a agua potable a poblaciones de países en vías de desarrollo que carecen de este recurso. En nuestro país, la gran mayoría de las marcas de agua están integradas en compañías cerveceras o de refrescos, y todo el sector de las bebidas ha estado tradicionalmente muy masculinizado. Actualmente, un 75% de los profesionales que se dedican a este sector son hombres, con una ausencia notable de cualquier liderazgo femenino.

Por suerte, esto poco a poco está cambiando. En el caso concreto de AUARA, la plantilla se reparte al 50%, no como política de igualdad impuesta, sino por coincidencia a la hora de buscar a los mejores. En mi caso, a la hora de liderar el departamento de Marketing de una empresa social, pienso que ciertas cualidades que caracterizan a la mujer, como la empatía, la sensibilidad o la versatilidad, han sido una ventaja.

Aún quedan muchos aspectos que mejorar en España. Por ejemplo, la tasa de ocupación de población activa que soporta la mayoría de las actividades domésticas es del 77% en favor a las mujeres: es fundamental fomentar un cambio cultural e integrar actitudes y hábitos cotidianos que favorezcan la igualdad en el entorno familiar, para que este no afecte negativamente a su faceta profesional. Sigue existiendo brecha salarial de género: según el INE, los hombres reciben 5.780 euros brutos más al año que las mujeres. Y estas siguen enfrentándose a techos de cristal: los últimos datos de la CNMV revelan que la presencia femenina en los consejos de administración de las compañías cotizadas españolas apenas supera el 23%.

Pero claro, nada que ver con la situación que viven las mujeres en muchos países de África, Asia o América Latina. La inmensa mayoría de ellas no ha podido terminar sus estudios, muchas se han visto forzadas a contraer matrimonio, y es muy difícil para ellas conseguir independencia económica o acceso a ayudas, con lo que su condición se perpetúa. Es fundamental poner en marcha proyectos y programas de sensibilización y formación para fomentar su autonomía, luchar por sus derechos y lograr su presencia en los órganos de decisión de estos países.

Según Naciones Unidas, el 70% de los 1.200 millones de personas pobres en el mundo son mujeres. En África, una mujer de una zona rural trabaja hasta 18 horas al día por sueldos precarios. De esas 18 horas, casi la mitad las dedica casi en exclusiva a ir en busca de agua para abastecer a sus familias.

Siento una gran satisfacción al poder afirmar que, gracias a nuestros proyectos de instalación de pozos y tanques de recogida de agua de lluvia, muchas de estas mujeres y niñas han recuperado una parte de ese tiempo para poder asistir a la escuela o dedicarse a otras actividades productivas. Dándoles acceso a agua potable no solo mejoramos su calidad de vida, sino que también contribuimos a invertir la tendencia de la desigualdad de género en estas comunidades, a reforzar su autonomía y a ampliar sus expectativas de futuro.

Hoy más que nunca me gustaría ser la voz de tantas y tantas mujeres anónimas, de este y de aquel lado del mundo que, sin dirigir ninguna gran compañía, merecen toda nuestra admiración.

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