Hay que decirlo de nuevo una y otra vez, y los profesionales que en mayor o menor medida estamos gestionando aspectos relacionados con este modelo y que efectivamente conocemos de la dimensión y las posibilidades que puede representar para una organización su aplicación al negocio, debemos ser altavoces de las bondades que representa un sistema escrito en letras mayúsculas, que puede actuar como conductor de la empresa hacia la sostenibilidad.
Cuando todavía compruebas que hay CEOs que no sab

Hace unos días escuché a través de la radio una entrevista que le realizaban a un CEO de una entidad financiera, donde comentaron acerca de aspectos relacionados con la ética de los negocios. Me sorprendió que cuando se refirieron en una par o tres de ocasiones a la RSC, trataron el modelo como si únicamente se ocupara de gestionar el desempeño social o medioambiental, reduciendo el modelo a “la obligación de las empresas de devolver parte de lo que la sociedad les da”.

No voy a ser yo el que diga que eso mismo no me pasaba a mí hace unos años. Reconozcamos que aún y a pesar del tiempo transcurrido desde que en 1953 Howard Bowen escribiera su obra Social Responsabilities of Businessman, considerada por muchos como la primera publicación que sienta las bases de la RSC, el modelo holístico, integral, transversal que propone la RSC y que debe afectar a todas y cada una de las áreas, divisiones, departamentos, equipos o cualquiera que sea la forma elegida para estructurar nuestras empresas, sigue sin ser conocido en profundidad ni siquiera por la totalidad de los profesionales dedicados a gestionar organizaciones, tratándolo en numerosas ocasiones como una mera forma de enumerar causas sociales filantrópicas o de cuidado del medio ambiente y reduciendo en mucho su capacidad real de contribuir a fijar las líneas maestras de la estrategia corporativa.

Desde ese teórico inicio en los años 50, hemos pasado por varias aceleraciones y revoluciones del concepto a lo largo de la historia, algunos de cuyos hitos podemos situarlos en la confluencia y desarrollo de la teoría de los Stakeholders en los años 80, el artículo de Porter y Kramer La Creación de Valor Compartido en 2011 o más recientemente el concepto tan extendido y para mi opinión, en algunos casos tan vulgarizado que puede no llegar a resultar vacío de contenido, de la sostenibilidad.

Hay que decirlo de nuevo una y otra vez, y los profesionales que en mayor o menor medida estamos gestionando aspectos relacionados con este modelo y que efectivamente conocemos de la dimensión y las posibilidades que puede representar para una organización su aplicación al negocio, debemos ser altavoces de las bondades que representa un sistema escrito en letras mayúsculas, que puede actuar como conductor de la empresa hacia la sostenibilidad. Sostenibilidad entendida como la capacidad de las organizaciones de generar riqueza a la vez que crean valor compartido con sus grupos de interés o stakeholderes y que se enfoca en la adaptación al entorno para contribuir al sostenimiento de las organizaciones a medio y largo plazo. La RSC y/o la sostenibilidad no trata de únicamente, “devolver” a la sociedad parte de lo que le da a las empresas, sino que trata de asegurar la compatibilidad en la generación de rentabilidades y la gestión de los impactos con todos sus stakeholders, aportando valor a sus intereses.

En julio y el  webinario organizado por prevencionar.com/ , que tuve la oportunidad de dirigir y que titulamos ¿Puede haber RSC sin gestión del bienestar laboral?, nos preguntábamos sobre aspectos relacionados entre los conceptos expuestos. Al terminar la exposición pasamos al turno de preguntas y se planteó por parte de uno de los asistentes si consideraba que todo en una organización era RSC. Mi respuesta fue la siguiente: Todo en una empresa no es RSC, pero todo está afectado por la RSC.

En este sentido podríamos decir sólo como ejemplos válidos que la gestión de los ODS en empresas está afectada por la RSC, la detección de necesidades, intereses y criterios de compra de los clientes está afectada por la RSC, la elección de proveedores está afectada por la RSC, la visión holística de la cadena de producción y más allá, de la cadena de valor está afectada por la RSC, la salud y el bienestar de las personas que trabajan en nuestra organización está afectada por la RSC y así podíamos enumerar todos y cada uno de los procesos que tienen lugar en una determinada organización y comprobar que efectivamente están afectados por la RSC, bien por que estén gestionadas con visión creadora de valor compartido, o bien porque no sea así y debiera serlo.

“Las empresas que están rompiendo el molde son aquellas que están viendo más allá de la responsabilidad social y hacia la innovación. Estas empresas son la vanguardia de un nuevo paradigma: ven en las necesidades de la comunidad oportunidades para desarrollar ideas y demostrar tecnologías, para encontrar y servir a nuevos mercados y para resolver problemas de negocio”- Rosabeth Moss Kanter, Harvard Business Review.

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