El 25 de septiembre se cumplen 5 años de la aprobación de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible por la Asamblea General de Naciones Unidas. Uno de los principales objetivos de la Agenda 2030 es empoderar y mejorar el bienestar de las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad, incluyendo dentro de este grupo a las personas con discapacidad.
Por una Agenda 2030 que sea de todos y para todos

Entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible hay 11 menciones expresas a las personas con discapacidad. Además, la discapacidad se menciona de manera indirecta en numerosas ocasiones a través de expresiones como “para todos”, “personas en situación de vulnerabilidad” o “acceso universal”.

Específicamente se menciona a las personas con discapacidad en el ODS 4 “Educación de calidad”, en el ODS 8 “Trabajo decente y crecimiento económico”, en el ODS 10 “Reducción de las desigualdades” o en el ODS 11 “Ciudades y comunidades sostenibles”.

La Agenda 2030 está en el eje de la sostenibilidad y se encuentra en el centro de la visión del Estado y de la acción del gobierno, como establece el Plan de Acción para la implementación de la Agenda 2030 diseñado por el gobierno.

Con todo ello y después de esos 5 años el mensaje no ha calado “popularmente”, según el CIS el 70,4 % de los españoles no han oído hablar de la misma. Si no se conoce es como si no existiera y por tanto el cumplimiento será complicado.

Por otra parte, la pandemia del COVID-19 ha impactado muy negativamente en la consecución de los objetivos, en algunos de ellos se ha retrocedido de forma importante e incluso, en alguno de ellos que en un primer momento se vieron favorecidos, como el medio ambiente, vuelven a estar como antes de la pandemia.

En definitiva, la consecución de los objetivos parece estar todavía lejos y solo nos quedan 10 años por delante para cumplir el plazo que nos dimos, por eso no tenemos tiempo que perder y deberíamos hacer basar la recuperación y la reconstrucción en políticas sostenibles en concordancia con la Agenda 2030.

Una vez que consigamos superar la crisis sanitaria, es fundamental generar empleos ligados a modelos de economía circular y a las energías renovables, promover la digitalización y la inversión en I+D+i, plantear una educación de calidad y, desde nuestro punto de vista, impulsar la diversidad y la inclusión social dentro de las empresas, sobre todo de los colectivos vulnerables, entre ellos de las personas con discapacidad.

Se trata en definitiva de “no dejar a nadie atrás” y, si es posible, que la Agenda 2030 sea la agenda de todos y para todos.

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