“Pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos,caminos sobre la mar” . Nada hay más elocuente sobre el tránsito de la vida que esos versos preciosos de Machado, que nos recuerdan, como la Biblia, que polvo somos y que el final inevitable de la muerte nos acompaña en la vida. 
Jordi en el recuerdo

El final de Jordi fue prematuro. Consecuencia de uno de esos incidentes de la vida que, de la noche a la mañana , se cruzan en el camino y tuercen planes y destruyen horizontes. Un accidente leve de moto, una intervención quirúrgica desgraciada, una invalidez que creíamos transitoria, una recuperación accidentada, ... De pronto una vida totalmente distinta, llena de dificultades, enfrentada a nuevos retos con enormes impotencias, con inesperadas limitaciones . La vida da un vuelco y te sitúa en una edad difícil ante exigencias , compromisos , planes , futuro en definitiva , con unas capacidades disminuidas y con incertidumbres añadidas . He pensadomuchas veces en Jordi, estos últimos años. Le he visto acudiendo a eventos “responsables”, con su silla de ruedas, entrevistando en su casa a los invitados de Diario Responsable, saliendo del taxi para montar en su silla, entrando en restaurantes... Creí que estaba siendo capaz de superar tanta desgracia. Sentía pena por su estado, pero era optimista sobre su adaptación a la minusvalía. Pensaba que, al igual que otros muchos, sería capaz de vivir con ella y encontrar esos espacios, a veces solo instantes, de felicidad, de orgullo, de amor, de pasión, que ofrece la vida para justificarla, para vivirla. Al fin y al cabo, todos pasamos por momentos parecidos aunque quizás no tan dramáticos. La edad,por ejemplo, también nos impone a todos, sucesivas limitaciones físicas y psicológicas al disfrute y al placer ,pero nos nos ofrece sin embargo, otras formas, otras experiencias placenteras que la hacen amable.

Muchas veces pensé en Jordi, estos años y creí, sinceramente, que, aunque duro y difícil, ese ejercicio de adaptación a las limitaciones y a la invalidez física lo estaba ganando. La última vez que le vi, fue en La Granja en un evento que organizó Foro  de Foros. Él acudió en el coche de Alberto Andreu y asistió a un debate que yo moderé con el propio Alberto, Marta de la Cuesta y Luis Cabra.Tomamos un café juntos. Le vi triste. Durante el confinamiento hablé algunas veces con él sobre su expediente para la declaración de invalidez. Estaba preocupado. Varias veces, comente con los amigos comunes, Isabel, Juanjo, sobre su estado. Estaba solo.

El Covid-19 también mató a Jordi. No sé si directamente, no importa. Pero, en cualquier caso, el confinamiento y los tres meses de aislamiento, lo sumieron en una soledad insoportable. Muchas horas solo. Muchas veces deprimido. Recuerdo que los webinar organizados por Diario Responsable le animaron mucho. Sé que algunos de sus amigos le acompañaban más. Almudena, Juanjo, Isabel... Pero, finalmente, esta vida aislada, este miedo a los otros, este encapsulamiento biológico, este individualismo impuesto, nos han privado de esa fraternidad necesaria tantas veces en la vida. Nos ha impedido almuerzos divertidos, eventos sociales, cafés compartidos, abrazos solidarios, actos fraternos, que Jordi necesitaba. No ha sido posible expresarle amistad, ánimos,  consuelo, risas, planes abrazos, actos que, como el amor, necesitan manifestarse de manera fáctica, con actos físicos que lo dicen todo, sin decir nada. 

Jordi hizo caminos, como decía Machado. Su gran obra, Diario Responsable, fue fruto de una convicción: su preocupación por la justicia social y la cohesión en igualdad. Recuerdo muy bien la entrevista que me hizo a mediados de la primera década de este siglo, no recuerdo para qué medio y el impacto que le hizo toda mi teoría política sobre la Responsabilidad Social de las empresas. Todo era muy incipiente, pero muy novedoso y él lo captó. Volvió a mí con el tema y comenzó una etapa de comunicación y colaboración entre nosotros.Cuando se lanzó a la aventura emprendedora, había construido red, tenía contactos, y se había hecho un nombre con créditos en la materia. Ha mantenido su obra y su revista, en una senda de honestidad y transparencia. Con independencia de criterios y de línea editorial. Con buenas colaboraciones. Informando, difundiendo, favoreciendo esta Cultura de Responsabilidad colectiva de las compañías ante el entorno social y medioambiental. Guiado por sus convicciones y su compromiso con una idea renovadora y exigente del capitalismo del siglo XXI. Su obra seguirá. Almudena la continuará con idénticas aspiraciones y nosotros, los integrantes de ese grupo tan heterogéneo como fraterno que es “Alternativa Responsable” le ayudaremos a mantenerlo y a fortalecerlo.

… ”Pero lo nuestro es pasar”. Jordi nos dejó y nos quedan sus caminos, su recuerdo, sus obras. Es lo que dejamos todos cuando nos vamos, cuando pasamos. Pero no son estelas en el mar, que se borran con el paso de las olas, que solo dejan espuma blanca en el verde del océano. No, son surcos en la tierra labrada. Es simiente que crece en la tierra. Crecerán, darán flor y frutos. Será un mundo mejor, que haremos entre todos.

 Gracias a ti , Jordi.

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