En este quinto artículo de la serie en forma de poesía que escribo para Diario Responsable quiero expresar la importancia de sentirse segura y fuerte incluso ante las amenazas, que prefiero convertir en retos, especialmente en circunstancias como las actuales. Ahora nos toca construir.
Yo ya no te tengo miedo

El miedo ensombrece el alma.

Te paraliza este miedo.

Te da vueltas la cabeza y te atrapa sin quererlo.

El miedo mata por dentro,

mata por dentro este miedo.

El miedo aprieta con fuerza al corazón desde dentro.

El miedo a estar siempre cuerdo.

El  miedo a estar siempre ciego.

Este miedo y este llanto, este llanto y este miedo.

El miedo nos hace sombras;

nos hace débiles, huecos,

llenos de muecas estúpidas,

vacíos de sentimientos.

El miedo enfrenta a los débiles y se cuela en nuestros sueños.

Busca el hueco en las heridas y anula nuestros deseos.

El miedo es voraz, es falso, es sibilino y es necio.

Se abre paso entre las sombras de los que le hicieron hueco.

El miedo calla la voz y ataca desde el silencio.

Divide para vencer y anula los pensamientos. 

Me niego a morir en vida,

me niego a seguirte el juego,

no doblegarás mi espíritu

no silenciarás mis versos.

No podrás parar mis pasos,

mi impulso libre y sereno.

El sol sale cada día,

Yo ya no te tengo miedo.

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