Pequeños brotes de solidaridad crecen a diario en el centro de Madrid, en el barrio de Palomeras Bajas. Manos de Ayuda Social es una micro ONG declarada utilidad pública que atiende a día de hoy a más de 120 personas con una característica muy peculiar. Los beneficiarios no comen allí sino que se llevan la comida a casa en dos recipientes de plástico. Esta semana pasada tenían macarrones y pollo asado, ambos platos con una pinta estupenda.
Pequeños milagros cotidianos

Para llegar hasta aquí, a este nuevo local cedido por la Comunidad de Madrid, los voluntarios y sobre todo voluntarias de Manos de Ayuda Social han repartido - en el distrito de Ciudad Lineal- más de 157.000 menús y atendido a 1.409 personas. El nuevo centro en Vallecas se abrió en 2019.

Diario Responsable acompañó este pasado jueves a los voluntarios de la Fundación REALE, quienes hicieron especial hincapié en señalar lo importante que es ver las cosas desde el otro lado de la barrera. Así mismo, tuvimos la oportunidad de conocer a tres de sus gestoras que explican la dificultades con que se encuentran para abrir día a día.

Todo comenzó con la crisis de 2011 - explica la directora Miriam Valero- “veíamos a familias en la cola del paro, días y días, semanas, meses y un grupo de voluntarios que trabajamos en otras causas decidimos que teníamos que hacer algo.”

El primer milagro ocurrió cuando se les acercó un empresario de  la zona de Ciudad Lineal y les ofreció un local -para reformar- en el que, tras dos años de ponerse manos a la obra - literal- consiguieron poner en marcha el germen de esta iniciativa.

Ahora bien, una cosa es tener una idea, la otra es cómo mantenerla a flote durante tantos años. En palabras de Ruth Sualdea, la responsable de captación de recursos, “esto es un milagro diario, en nuestro primer local no teníamos absolutamente nada. Tuvimos que pedir a empresas desde los materiales para poner en el suelo, hasta ventanas y aprender a cumplir con las normativas. Era un aprendizaje diario.” Ruth también resalta que es un trabajo de hormiguitas, llamando puerta a puerta, e indica que a pesar de ser una entidad sin ánimo de lucro no tienen ninguna subvención ya que tienen que “competir” con otros comedores y otras ONG con muchos más recursos que ellas.

Miriam Valero, trabajadora social de la ONG, explica que en estos momentos tienen 155 beneficiarios directos y que a lo largo de 2020 esperan tener más de 400. La ONG que tiene un coste operativo de 140.000 euros al año y no sólo se dedica a repartir comidas. Dentro de este programa alimentario desarrollan cuatro proyectos transversales que hacen que sea algo más que una actividad de beneficencia y acción social. Estos proyectos trabajan la información y orientación social, la orientación laboral, el comedor social y por último un proyecto de ayuda para venezolanos exiliados en España.

Una conclusión a la que llegan todos los entrevistados es que al llegar a Manos de Ayuda Social tocas la realidad, otra realidad que no es la tuya cotidiana y en la que si te vienen mal dadas cualquiera nos podemos encontrar.

Yo lo pude comprobar.

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