Después de la COP21, celebrada en Paris, los inversores institucionales se encontraron en la necesidad de analizar sus carteras de inversión desde la perspectiva de rebajar 2 grados la temperatura global del planeta para luchar contra el calentamiento global, e identificar las empresas con prácticas y políticas de sostenibilidad que estuvieran alineadas con los acuerdos por el clima de Paris.
La ruta de la transición ecológica

Con los recursos ya disponibles, los inversores decidieron crear una herramienta para ellos que se basase en los principales acuerdos y ofreciera:

- Dar una herramienta gratuita para todos los inversores, incluidos los más aventajados.

- Transparente en cuanto a los datos, la metodología y los resultados.

- Usar solo datos públicos

- Construir metodologías fuertes para el sector en colaboración con prestigiosas instituciones académicas: London School of Economics.

Como resultado, surgió la iniciativa para la transición que se lanzó a principios de 2017. La metodología se adoptó conforme a dos criterios fundamentales:

La calidad de la gestión: criterios de buen gobierno, la estrategia, los objetivos y las estructuras de las empresas, evaluada mediante las mismas 19 preguntas para todos los sectores incluidos.

El desempeño del carbono: ¿cómo se podría comparar el desempeño de las empresas en materia de carbono ahora y en el futuro, medido en relación con diferentes objetivos?: el Acuerdo de París y el escenario de bajar 2 grados al menos la temperatura solicita a las empresas que publiquen sus emisiones de carbono y sus objetivos de reducción de las mismas por lo que se puede trazar la tendencia a futuro.

Se analizó el rendimiento global del carbono en 8 sectores y 190 compañías, entre las que se incluyeron las empresas con mayores emisiones de este gas, para conocer el tamaño de la tarea a la que se enfrentaban los inversores. Los datos no eran nada halagüeños, apenas el 16% de las compañías analizadas estaban en línea con el objetivo de bajar la temperatura global al menos 2 grados. Esta cifra se eleva al 30% al incluir a las empresas alineadas con el Acuerdo de París.

La iniciativa para la transición es ambiciosa, aspira a llegar a más sectores (próximamente el sector del transporte aéreo y marítimo), aumentando el número de compañías analizadas para incluir small caps y compañías no participadas y, por último, evaluar las políticas gubernamentales con el fin de incorporar una evaluación de la deuda soberana.

Por fin empezamos a comprender que nuestro mundo está cambiando, y que el calentamiento global y sus consecuencias sociales (acceso a los alimentos, migración…) y por lo tanto, las consecuencias políticas, suponen la necesidad urgente de cambiar nuestro modelo de producción y también de consumo, todos debemos ser capaces de reducir, no sólo nuestras emisiones tamién la producción de otros residuos y para ello debemos implementar criterios distintos a los financieros.

Existe una necesidad real de crear nuevas normas que estén disponibles para todos, de manera que las cuestiones climáticas y sociales puedan ser incluidas en los escenarios económicos y financieros. En este sentido, el IPC proporciona un recurso vital y de alta calidad, que también es utilizado por "Climate Action 100+".

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