Acaba una semana determinante en el panorama internacional del desarrollo sostenible. En el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, la Cumbre del Clima y el 4º aniversario de la aprobación de la Agenda 2030 se han celebrado en Nueva York numerosas cumbres de alto nivel en el que han participado jefes de estado y de gobierno, líderes empresariales y representantes de la sociedad civil organizada provenientes de todos los países que forman las Naciones Unidas. 
Se buscan CEO activadores del cambio

La sensación colectiva tras unos días intensos de trabajo es agridulce. Por un lado, la participación activa y multitudinaria de todos los actores implicados en el desarrollo sostenible ha sido abrumadora y los movimientos sociales que ha desatado la Cumbre del Clima han abierto los telediarios de todo el mundo. Histórico y necesario ha sido el discurso de la joven Greta Thunberg avergonzando a los líderes mundiales por la inacción en la lucha contra el cambio climático. Su participación ha sido un revulsivo que ha sacudido las conciencias de todos, incluidas las del sector privado. 

La participación de los líderes empresariales ha sido muy notable. UN Global Compact (Pacto Mundial de Naciones Unidas) ha ejercido como catalizador del debate sobre el liderazgo que el sector privado tiene que demostrar ante los grandes retos a los que nos enfrentamos. Han sido dos las grandes cuestiones que el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, ha destacado como urgentes en su encuentro con las empresas firmantes de la iniciativa: el cambio climático y la desigualdad en todas sus esferas. 

En este sentido, es destacable el compromiso que la Agenda 2030 ha recogido entre las empresas firmantes del Pacto Mundial. Según la consulta sobre sostenibilidad realizada por UN Global Compact y Accenture a los CEO de las entidades adheridas a la iniciativa a nivel mundial, el 95% de los encuestados está personalmente comprometido con que su empresa lidere la consecución de los ODS. Y es que, los aspectos relacionados con la sostenibilidad son considerados clave para el éxito de la empresa por el 94% de los directores ejecutivos, que ven en ellos una clave para sobrevivir a largo plazo. De hecho, el 88% de ellos llama la atención sobre la necesidad de reenfocar nuestro sistema económico hacia el crecimiento sostenible. En este crecimiento cobra especial importancia la acción por el clima, crítica para lograr los ODS según el 86% de los CEO que participaron en esta consulta. Por ello, el 64% afirma que este punto es prioritario dentro de la misión, estrategia y valores de la empresa. 

Sin embargo, no estamos haciendo suficiente, es necesario acelerar sin dilaciones los compromisos empresariales en la reducción de emisiones CO2. En palabras de Lise Kingo, directora ejecutiva de UN Global Compact, es hora de que los CEO se conviertan en activistas del cambio. 

Existe la tecnología, los conocimientos científicos para hacer real ese cambio y modelos de negocio alternativos. Además, se está empezando a ejercer una presión creciente por parte de los inversores, los jóvenes y algunos gobiernos. Está todo listo para ponernos en marcha. El Pacto Mundial de Naciones Unidas de la mano de las redes locales, como la española, pone a disposición de las empresas firmantes de la iniciativa las herramientas, los contenidos, el marco internacional de actuación y los objetivos necesarios para activar el cambio. 

Entonces, ¿qué es lo que está ralentizando dicho cambio? No hay una sola respuesta. Las causas de la parálisis son complejas y transversales. Por un lado, los reguladores y los responsables políticos tienen la responsabilidad de crear los incentivos necesarios en el sector privado. Por otro lado, la inestabilidad política internacional y la falta de compromiso contra el cambio climático de algunas potencias políticas y económicas obstaculizan el avance. Además, papel fundamental como palanca de cambio están los consumidores, que tienen en la fuerza del consumo la llave para presionar a los rezagados. Pero está presión está lejos de ser lo suficientemente fuerte y en muchos sectores se sigue ejerciendo el business as usual.    

Ante estos obstáculos hay una respuesta fundamental. Es necesario el liderazgo de los más altos ejecutivos empresariales que demuestren su capacidad para integrar los ODS en la organización, generando impactos sociales y ambientales positivos para la sociedad y el planeta, considerando al mismo tiempo los objetivos y necesidades de la empresa. Solo de esta forma podremos hacer frente, colectivamente, a los grandes retos del planeta de la sociedad. 

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