A las organizaciones ya no se las valora únicamente por sus resultados económico-financieros. Los grupos de interés esperan mucho más: transparencia con los accionistas y los ciudadanos en general, respeto a la legalidad vigente, sostenibilidad, diversidad y en general una cultura empresarial acorde con los valores de las personas.
El auditor interno como asesor de confianza y aliado de la ética empresarial

¿Cómo aterrizar todo esto en términos prácticos? Lo que espera la sociedad en general es que cada miembro, incluidos los del consejo de administración y la Alta Dirección, aplique unos principios de ética empresarial y prevalezcan siempre los intereses comunes frente a los suyos propios particulares cuando actúe y tome decisiones en nombre de una organización.

El pilar fundamental en el que descansa la ética empresarial está en lo que se viene llamando Liderazgo Ético o Tono Ético (también llamado Tone at the top): los órganos de gobierno y la Alta Dirección deben aprobar, hacer cumplir y liderar con su ejemplo, actitud y comportamiento; tanto a nivel interno, como frente a otras organizaciones y terceros.

Un buen indicador de una cultura ética sana y saludable, es la realización voluntaria de autoevaluaciones o auditorías internas de la cultura ética y los controles implantados, así como dar transparencia poniendo dichos informes a disposición del público en general.

No obstante, es habitual que las verificaciones internas se inicien parcialmente para abarcar aspectos más legales o reputacionales en un primer momento, con informes estándar (conforme a alguna norma) elaborados por terceros, y evolucionen progresivamente, conforme aumenta el grado de madurez de la empresa, hasta la realización de auditorías internas que abarquen también aspectos del buen gobierno corporativo y forma de proceder de los órganos de administración y la Alta Dirección.

El auditor interno, por su función, es un actor fundamental y un asesor de confianza para dichos órganos, dada la posición privilegiada de independencia de su función, y la transversalidad de sus conocimientos dentro de la organización. El auditor interno se convierte en este sentido, en un férreo aliado, impulsor y divulgador de la ética empresarial en las organizaciones.

A la hora de implantar y auditar la Ética Empresarial es fundamental, además de lo ya comentado:

  • Que se hayan definido la misión, visión y valores de la empresa, y que éstos sean alcanzables dentro de los objetivos de negocio asignados a las diferentes áreas y cargos.
  • Disponer de un marco normativo interno, supervisado por algún órgano que vele por su cumplimiento.
  • Que se haya definido una estructura organizativa con responsabilidades designadas y delegaciones claras.
  • Que se hayan implantado mecanismos eficientes de comunicación que garanticen la correcta divulgación entre los sujetos afectados.
  • Y, finalmente, que se hayan habilitado canales eficientes para la comunicación de denuncias, que garanticen la protección del denunciante frente a represalias, y garantías suficientes de las investigaciones que se inicien frente al denunciado.

Es importante que las auditorías, además, se basen en criterios objetivos y utilicen indicadores que permitan medir la evolución de la organización en la implantación de su cultura corporativa ética.

¿Podremos entonces llegar a asegurar que somos una empresa completamente ética? Desde la humildad, cabe contestar que -no-. Pero sí podremos tener la satisfacción de afirmar que estamos en un proceso de mejora continua, si disponemos de indicadores valorados objetivamente y un plan de mejora continua que lleve a la organización hacia la excelencia ética, en beneficio de los miembros de la empresa y de la sociedad en general.

Tampoco podemos olvidar los nuevos retos para la Ética Empresarial, como son las Nuevas Tecnologías: Big-data, Inteligencia Artificial, robots… usos que en muchas ocasiones podrían entrar en colisión con la privacidad y la intimidad de las personas. En esta materia, el auditor interno debe mantenerse actualizado y contar con guías éticas aplicadas al mundo tecnológico y de la innovación, para proporcionar una tranquilidad suficiente a los órganos de administración y a la Alta Dirección.

En ese sentido, y para ayudar al auditor interno en el desarrollo de su labor, la Fábrica del Pensamiento del Instituto de Auditores Internos de España ha publicado Auditoría Interna y Ética Empresarial , que se encuentra disponible en www.auditoresinternos.es/la-fábrica-de-pensamiento/documentos, recomendable para todos los profesionales con inquietudes en torno a la Ética Empresarial.

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