Considerando el sesgo etimológico de las expresiones que usamos para comunicarnos y la evolución a la que ellas son sometidas, parecería pertinente propone de manera recurrente una definición de la Responsabilidad Social o la Sostenibilidad en su sentido moderno basada en fuentes confiables, para saber de qué hablamos cuando hablamos de estos conceptos.
La sostenibilidad requiere de profesionales con nuevas competencias

A partir de las convenciones a las que llegamos, luego avanzamos en definiciones introductorias un tanto más específicas para referirnos a conceptos como Sostenibilidad, o Responsabilidad Social Empresarial, Universitaria y Pública, no sin antes reconocer la polisemia como un signo distintivo de nuestra sociedad y de nuestros tiempos representa un gran desafío de época.

Frente a esta diversidad y amplitud, nos formulamos como punto de partida las siguientes preguntas: ¿Qué conjunto de destrezas y competencias serían requeridas para operar eficazmente en estas disciplinas? ¿Están en capacidad de desempeñarse adecuadamente los actores de profesiones tradicionales? ¿Están preparadas las Casas de Estudio para formar a profesionales que sean aptos para estos desafíos?

Con este y otros objetivos de similar relevancia, profesionales de la sostenibilidad hemos avanzando en la implementación de espacios en los que debatir sobre estos temas y proponer acciones innovadoras que respondan a estos desafíos.

Uno de estos espacios, la Red de Profesionales de la Sostenibilidad tuvo sus orígenes en Argentina en Junio de 2015, hace ya unos 3 años,  convocando a colegas de distintas especialidades y reuniendo actualmente a un poco más de 100 profesionales interesados y comprometidos por la Sostenibilidad y el desarrollo de nuestra profesión.

El propósito de la Red es convocar a profesionales en forma personal que desarrollen funciones en el ámbito de la Sostenibilidad con el objetivo de:

  • ·Desarrollar sentido de pertenencia,
  • ·Promover el enriquecimiento mutuo,
  • ·Legitimar y prestigiar la función,
  • ·Promover su profesionalización,
  • ·Desarrollar y facilitar el cambio,
  • ·Acordar y promover una Ética profesional, y
  • ·Contribuir en la construcción de Capital Social.   

Tanto las empresas, así como las organizaciones de la sociedad civil, las reparticiones públicas, los medios de comunicación, las consultoras independientes, los sindicatos y hasta la Academia, requiere de profesionales con nuevas competencias y en tal sentido parecería claro que las Casas de Estudio debe afrontar un enorme desafío que no se agota de ningún modo en la inserción de temáticas nuevas en los programas académicos.

El desempeño profesional, históricamente definido por conocimientos y destrezas, hoy requiere de “competencias actitudinales”, que exigen una nueva metodología pedagógica para la cual los actuales planteles de docentes deben adoptar grandes transformaciones.

Ya no basta con saber mucho, estar actualizado y acreditar experiencia y la resolución de casos reales, hoy más que nunca y cada vez más, lo definirá a los nuevos profesionales será su actitud frente a la vida y frente a sus semejantes.

  

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