Términos como reciclar, ecología o sostenibilidad, han aparecido en el léxico profesional de los tipógrafos, pero, en realidad, vamos en la buena dirección!
La tipografía y sostenibilidad
Eymaneco

La relación entre legibilidad y economía ha sido un equilibrio determinante en el diseño de tipografías más sostenibles. Aun antes que la imprenta se extendiese por toda Europa, la optimización de recursos escasos, como fuera la disponibilidad de pergamino para la ejecución y copia de manuscritos, condicionó el desarrollo de los estilos de escritura.

Ciertas innovaciones más interesantes en tipografía aparecen cuando se procuran soluciones que dejan optimar los recursos, hablamos de la letra itálica que se utilizó desde el siglo XVI (Ver más en wikipedia aquí), en la voluntad de generar libros más económicos para un mercado creciente de lectores. Así, la necesidad de ajustar los medios a las necesidades y la capacidad para contar con los recursos, hace que las formas se amolden, se optimicen y evolucionen.

Con la llegada de la imprenta a Europa y el desarrollo de la industria papelera, no da la sensación de que el planeta editorial haya encontrado límites esenciales en lo que se refiere a disponibilidad de recursos; cuando menos no los bastantes para provocar una transformación que condicionase su producción o bien estructura.

Desde ya hace ciertas décadas, la industria editorial ha llegado a un esencial punto de cambio y, si bien el soporte pantalla deja reducir el empleo del papel, la verdad es que un cambio de mentalidad en la sociedad y en la profesión ha contribuido a tomar consciencia del impacto ecológico que supone un gasto extensivo y exagerado del papel. Pero, aún falta mucho por avanzar en la conciencia humana!… Lo podemos comprobar no sólo en los libros, la cartelería que vemos alrededor de nuestras calle están realizadas con materiales de dudosa responsabilidad ambiental; Carteles de poliuretano, letras de pvc, banderolas de plástico y un sinfín de materiales que realmente necesitan un repaso de conciencia.

Términos como reciclar, ecología o sostenibilidad, han aparecido en el léxico profesional, al unísono que la tecnología sostenible en el mundo digital ha ido tomando situaciones en los estudios de diseño. Dichos conceptos no han influido demasiado en el diseño de tipografía pero sí en la forma de ver los libros. Lo digital es limpio, no contaminante y reduce drásticamente la energía empleada a lo largo del proceso de producción pero la realidad es que… “no huele como un libro” afirman muchos lectores acérrimos al papel.

Subiéndose al carro de lo sustentable como término actual y novedoso, y con el propósito de ahorrar tinta, se han efectuado propuestas como el diseño de la letra Ecofont de Tyman, una tipografía sin remates cuyos caracteres, de trazo sensiblemente uniforme, están “horadados”.

Si bien esta clase de propuestas prueban un cambio de actitud, resulta una solución un tanto ingenua si creemos que con solo un ligero estrechamiento de sus formas y sin precisar horadar sus trazos, ahorramos espacio y, por lo tanto, tinta. Además de esto, en estos casos, de poca utilidad será el diseño de un tipo si sus formas no son suficientemente inteligibles, o si, en los procesos de impresión, se emplean tintas contaminantes, que la realidad es que suele suceder.

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