Si hace más de una década, cuando empezamos a trabajar en voluntariado corporativo en la Fundación Hazloposible, nos hubieran preguntado cuál sería el panorama hoy, seguramente no hubiéramos acertado. Y es que, en sus inicios, el voluntariado corporativo aparecía de manera espontánea por el impulso social y solidario de empleados o de algún directivo, pero estaba lejos de contar con una estrategia, una evaluación o una reflexión de fondo sobre su labor.
La revolución del talento llega a las empresas de la mano del voluntariado

En 2018, el panorama es totalmente distinto: se busca y se reconoce internacionalmente el papel del sector privado en el voluntariado y en el cambio social, y crecen las alianzas multisectoriales para resolver problemas complejos que requieren de una mirada multiagente. Con un entorno laboral cada vez más líquido y un contexto global de cambios acelerados y gran incertidumbre, las nuevas generaciones, “millenials” y “generación Z”, aspiran a trabajar en organizaciones que contribuyan a un propósito elevado, que se refleje en un impacto positivo en la sociedad.

Desde las empresas, se trabaja ya en crear una narrativa acorde a esas aspiraciones con el objetivo de atraer y retener al mejor talento. Pero, en ocasiones, ese propósito queda sólo en palabras y no se consigue que permeé en la cultura de la organización; es aquí donde el Voluntariado Corporativo puede ayudar a poner en práctica ese sentido del propósito. Además, si el Voluntariado Corporativo está bien diseñado, puede ayudar a fortalecer y extender competencias tan demandadas hoy en día como la empatía, la resiliencia, el liderazgo o la creatividad. La combinación de un sentido del propósito y la sensación de crecimiento profesional, conseguirá en los empleados el tan buscado compromiso con la compañía; el cual sabemos que se traduce en un mejor desempeño que, al final, incide en la cuenta de resultados.

De igual modo, las ONG necesitan cada vez más el talento que pueden encontrar en las empresas para cumplir con los altos estándares de exigencia que la ciudadanía les demanda y la urgencia de retos cada vez más complejos. Llama la atención, por ejemplo, que solo la mitad de las ONG en España cuenten con un plan estratégico, según el Informe “Pequeñas y Medianas Organizaciones Sociales: Necesidades y propuestas de fortalecimiento”. El Tercer Sector puede apoyarse en el llamado Voluntariado Profesional para contar con una plantilla extendida de profesionales expertos en distintas áreas, que puede complementar sus reducidos equipos de trabajo, consiguiendo un aumento radical de su impacto.

Ante este contexto, no es de extrañar que sea el Voluntariado Profesional el tipo de voluntariado que más está creciendo en el mundo. Este tipo de voluntariado basado en skills requiere de nuevas metodologías y de una mayor inversión de tiempo en la preparación y el diálogo con las ONG, para asegurar que el resultado de la colaboración, se adapte a las necesidades y recursos de las entidades sociales. Nuestra pertenencia a redes internacionales especializadas (como Points of Light o Global Probono Network) nos permite detectar metodologías eficaces para su aplicación en España; así hemos hecho con los “maratones profesionales” o el “voluntariado emprendedor” que hemos implementado con éxito en empresas como DKV, Repsol, Accuracy o Allianz.

Los “maratones profesionales” son jornadas de voluntariado en equipo que permiten dar respuesta a una necesidad de gestión de una ONG, mediante un entregable que se elabora a lo largo de una jornada de trabajo maratoniana, por un equipo de voluntarios que aprovecha al máximo sus habilidades.

Otro formato que está teniendo gran acogida entre altos directivos son las sesiones denominadas “Ideas con Valor”: se trata de reuniones de 2 horas de duración que utilizan metodologías de brainstorming, y en las que altos directivos vuelcan su expertise en la resolución de retos estratégicos que las ONG no siempre tienen el tiempo o la capacidad de poder resolver, pero que son posibles de abordar con las pautas y orientaciones de estas personas de gran experiencia y mirada estratégica.

En un escalón más elevado, en cuanto al potencial de impacto y compromiso de los voluntarios, se sitúa el “voluntariado emprendedor”, donde son los propios empleados los que detectan un problema en su entorno y co-diseñan y ejecutan un proyecto involucrando a la empresa y a una ONG, generando relaciones de mayor profundidad entre ambos mundos.

Quedan por explotar en España otras tendencias internacionales, como la canalización de la participación de profesionales en patronatos de ONG (en auge en EEUU y aún poco desarrollado en nuestro país). Ya tenemos las herramientas y las ideas: toca poner la voluntad necesaria para seguir innovando e implementando nuevas y mejores formas de voluntariado.

En España, no se introdujo en el diccionario de la RAE la palabra “creatividad” hasta 1984. No estamos a la vanguardia en cuanto a innovación y, sin embargo, existe un gran talento creativo e innovador en nuestro país, que surge cuando sentimos pasión por lo que hacemos. Aquellas empresas que consigan dotar a su negocio de un sentido del propósito que impregne a toda la organización, contarán con empleados comprometidos y creativos que aflorarán la mejor versión de sí mismos en su labor profesional.

Es por esto que desde Hazloposible queremos hacer crecer el movimiento del voluntariado profesional en España, para lo cual traemos a Madrid el “European Pro bono and Skills-Based Volunteering Summit” que tendrá lugar los próximos 4 y 5 de octubre. Un punto de encuentro de entidades y empresas punta de lanza en materia de pro bono y voluntariado profesional que esperamos sea un gran impulso para construir, en definitiva, una sociedad más justa.

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