Yo estuve con Jordi Jaumà en un Monasterio y Aznar de Presidente. Fue en San Millán de la Cogolla. Fue… a principios de siglo - ¿2002?- y entre los asistentes recuerdo ver a Jordi y al hoy Rey de España. Era un foro de cooperación al desarrollo y yo hablaba de Responsabilidad Social Corporativa. Subí al escenario, bien pertrechado, con las botas de tacón cubano, la guitarra reluciente -con las cuerdas nuevas de la última versión de power point-. Y con el aplomo de los que creen que conocen la verdad, marqué el compás, “un, dos, tres y…” empecé el tema; “La empresa que viene”.
Y con su pie, marcó el compás

Dónde yo veía focos, botas y guitarras, la audiencia veía a un chaval con corbata seguramente torcida y el pelo algo largo hablando de cosas extrañas: stakeholders, ADN, “win- win”, triple cuenta de resultados, impacto social, acción social vs. Responsabilidad social, indicadores GRI… La audiencia guardaba silencio, no se oía respirar ni había movimiento.  Busqué pistas en las caras, ¿eran de sorpresa?, ¿de rechazo? Eran caras de auténtica incredulidad - como la del niño al que le dicen por primera vez “la tierra se mueve”- , caras de “vaya tonterías que dices” o caras de concentración… como la del francotirador antes de apretar el gatillo. Trémolo en mi voz.

Estaba ya terminando mi pretendido concierto – desconcierto para el público- cuando de repente vi un pie. Un pie que estaba… marcando el compás. Un, dos, tres, cuatro, un dos, tres, cuatro. Terminé en “fade out” (cada vez más y más bajito) y atento al pie.

El turno de preguntas empezó con tomates tierra aire y mi antibalas haciendo su trabajo, mucho trabajo. “¡Las empresas son malas!”, “¡les estás lavando la cara!”, “vaya motooooooooo”….

El propietario del pie acompasado levantó la mano y como el que ordena un alto el fuego dijo; “Buenos días, soy traductor y la  Real Academia de la Lengua dice que la “empresa” es “Acción ardua y dificultosa que valerosamente se comienza”. Silencio en la sala. Y continuó la estrofa; “esto va de como tienen que ser las empresas mejores para ellas y para todos, y de esto va la Responsabilidad Social Empresarial”. El decoro me impidió gritar “oeoeoeoeoeoeo oeeeee”.  

Era Jordi Jaumà y nos conocíamos desde el siglo anterior por su proyecto “Sector 3”, un portal dirigido a las ONG y las empresas. Jordi aquel día y hoy con diario_responsable, es capaz de soplar y sorber a la vez y sonar afinado. Con su estilo y sus afirmaciones, marca un peculiar compás en el que es compatible la crítica  a las empresas -a veces feroz- con el reconocimiento de aquellas que lo hacen bien. Y eso, como aquel día me sucedió a mi y a aquella audiencia, nos ayuda a todos a expresarnos con libertad, reflexionar, poner sobre la mesa puntos de vista aparentemente alejados y avanzar, dejando en segundo plano apriorismos y prejuicios.

Y si el ser humano es social por naturaleza, Jordi en esto debe ser una especie evolucionada. Para para mí eso también ayuda a entender el éxito y el impacto de diario_responsable en estos 10 años. Miles de seguidores, desde la Universidad a la empresa, las ONG, los inversores, políticos. Seguidores, lectores, amigos que pensamos igual, o diferente, depende del día…  porque diario_responsable y Jordi son un punto de encuentro y diálogo de las personas interesadas por la Responsabilidad Social y, al fin y al cabo, interesadas por una empresa mejor para todos, ¿cuántos de nosotros nos hemos conocido por diario_responsable?

Y es que Jordi quiso fundar un “diario” y le salió una “comunidad” o “red social”, cuando a esto no lo llamábamos así. Pero por favor, amigos, dejémoslo estar, creo que él todavía no lo tiene claro. Porque a pesar de los años, a pesar de su verbo afilado con piedra de nácar, sigue llamando a esto “Diario”.

diario_responsable, gracias por estos 10 años.

 

Alberto Castilla, Socio de Gobierno y Responsabilidad Corporativa de EY

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