Con su aprobación en septiembre de 2015, los Objetivos de Desarrollo Sostenible se han convertido en una referencia clave en materia de sostenibilidad y responsabilidad empresarial. Desde entonces, son muchas las iniciativas que se están poniendo en marcha para impulsar la participación de la empresa en la Agenda, tanto desde el ámbito público como desde el privado.
ODS: Todo lo que deben saber los consejos de administración

No faltan herramientas de implementación, hojas de ruta y guías de actuación dirigidas a mejorar dicha participación, pero parece necesario, antes de iniciar un proceso de integración estratégica de los ODS, realizar a nivel de la alta dirección una reflexión sincera y en profundidad sobre el uso y objetivos que tiene dicha integración.

Para facilitar esa reflexión, se proponen las siguientes pistas:

  •  Primera: La aparición de los ODS supone un cambio en el escenario global del entorno de negocios que debe ser tenido en cuenta, y como tal genera nuevos riesgos y oportunidades estratégicas para la actividad empresarial. Riesgos tanto regulatorios como reputacionales, financieros, etc. Aquellas empresas que hayan contemplado estos riesgos y adelanten su adaptación a los mismos contarán con ventajas evidentes llegado el momento. Al mismo tiempo, los ODS generan una oportunidad enorme de mercado, valorada, según el informe Better Business, Better world, en más de 12 billones de dólares en los próximos años. Estas oportunidades se desglosarán más adelante. Parece por lo tanto evidente la necesidad de incorporar los ODS a la reflexión estratégica de la firma, actuando en este caso como un vector tanto de amenazas como de oportunidades, a la hora de establecer los retos que las firmas deben desarrollar en el medio y largo plazo.
  • Segunda. La incorporación de los ODS en la actividad empresarial genera valor empresarial. Avanzando más allá del “ser ético es rentable”, la incorporación de los ODS genera valor intangible para la compañía, al poder promover: una mejor comprensión del contexto socioeconómico y de negocios, un estrechamiento de las relaciones con los stakeholders de la empresa, al mejorar el alineamiento de la firma con las expectativas de los grupos de interés relacionados con ella, una mayor vinculación de los empleados con la firma, una mejora de la eficiencia y del desempeño, particularmente en lo relativo a la eficiencia en el uso y manejo de los recursos, y reducción de riesgos ambientales y sociales, la orientación a la innovación, o la generación de nuevos intangibles.
  • Tercera: La incorporación de los ODS a la actividad empresarial no debe sustituir los esfuerzos ya realizando en materia de responsabilidad empresarial. Se debe huir de lo que se denomina “Lavado de ODS”, o “SDG Washing”, por el que las firmas pueden comprometerse con determinados Objetivos, generando impactos positivos, al tiempo que su actividad principal genera impactos negativos en otros objetivos. Por ello, debemos partir de la necesidad de construir una estrategia de incorporación de los ODS partiendo de los principios básicos de ética empresarial, que deben ser asumidos como “suelo” de la acción. El propio Global Compact de Naciones Unidad señala que el punto inicial para plantearse una iniciativa de incorporación de los ODS a la actividad empresarial debe partir del cumplimiento y observancia de los diez principios del Global Compact. En cualquier caso, la incorporación de los ODS no debe significar una renuncia o una desestimación de los principios básicos de la responsabilidad empresarial en ámbitos tales como la transparencia, las relaciones laborales, el control de emisiones o la protección del consumidor.
  • Cuarta: subsisten diferentes enfoques para la integración de los ODS en la actividad empresarial y cada uno de estos enfoques puede dar lugar a diferentes hojas de ruta. Basar el enfoque en el impacto de la industrias concreta en la que opera la firma permite una aproximación más integral, preseleccionando aquellos ODS sobre los que las empresas tienen un mayor impacto a lo largo de la cadena de valor. Pero este enfoque no es el único disponible, ya que otras iniciativas muestran la conveniencia de basar el enfoque en los retos generados por cada ODS y cómo las diferentes empresas pueden contribuir a los mismos.
  • Quinta: El diálogo social es una herramienta para la integración. La existencia y potenciación del diálogo social supone una importante herramienta para la integración de los ODS en el sector empresarial. La participación, diálogo e información a los representantes sindicales, su participación en el desarrollo de las actividades y ejercicios de programación y la puesta en marcha de mecanismos de seguimiento conjuntos puede fortalecer la alineación de la empresa con los ODS, así como favorecer una mayor proyección hacia el exterior.
  • Sexta: es necesario construir un entorno habilitante para el desarrollo de la integración. La existencia de herramientas o voluntad por parte de las empresas del sector privado no es condición suficiente para una adecuada integración: es necesario establecer un ecosistems habilitante favorecedor de dicha integración, que incorpore elementos que permitan facilitar tanto la integración intraempresa e intrasector como la generación de espacios de colaboración público-privados en el contexto de los ODS.

En conclusión: para una integración efectiva y sostenida en el tiempo, es necesario que los consejos de administración realicen un proceso de reflexión e información previa, que sitúe a los ODS en el contexto estratégico de la firma. Sin esa reflexión desde el gobierno corporativo, la integración quedará reducida a una nueva moda en las políticas de RSC o, peor aún, a un mejor ejercicio estético.

           

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