Esa es una buena recomendación de los expertos en estrategia: descubra dónde genera valor su empresa, cuídelo, protéjalo y olvídese de lo demás o, el menos, no dedique demasiado tiempo a lo que no genera valor
Descubra dónde su empresa crea valor

Pero no quiero hablar de esa estrategia, sino de un caso que se ha destapado estos días, donde una empresa descubría dónde se generaba valor y lo cuidaba… pero de manera inmoral -e ilegal. 

Las empresas productoras de películas en España reciben suculentas subvenciones de la Administración, por aquello de proteger el arte (y otras razones que, vaya, no se aplican a las panaderías, pero sí al espectáculo). Para que las subvenciones no vayan a películas de baja calidad, se dan atendiendo, entre otros criterios, al éxito en taquilla en los primeros días, medido por el número de personas que acuden a los cines. Parece que la Intervención General de la Administración General del Estado se dio cuenta de que, para una determinada película, el número de espectadores era particularmente alto en las salas de una empresa, relacionada con la productora de la película.

¿Qué te parece el caso?, me pregunta el lector. Aburrido, como todos. Es como el del chiste, que estaba aparcando en un lugar prohibido, y le dice un guardia: “Oiga, que aquí no se puede aparcar”. Y contesta el conductor: “Pues bien que estoy pudiendo”. La película no tenía derecho a una subvención elevada, pero la tenía. El fin justifica los medios.

Sospecho que el control de estas subvenciones no debe ser muy riguroso, ¿no? Hay que proteger la cultura nacional, el sector de los media es muy importante, no debemos permitir que el imperialismo americano domine nuestro cine, si esta gente habla mal de nosotros podemos perder las elecciones… Sí, claro. Pero, sabe usted, estamos hablando de mi dinero…

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