diarioresponsable.comHace escasas semanas, el ICO lanzó el primer bono de impacto social en España. La emisión fue todo un éxito. La agencia financiera colocó 1.000 millones de euros  y la demanda cubrió más de dos veces la oferta. Esta emisión tiene como objetivo facilitar el crédito en regiones con menor renta per cápita, condicionado a la creación y mantenimiento del empleo.  Unos meses antes, Abengoa e Iberdrola, realizaron sendas emisiones de bonos verdes por valor de 500 y 750 millones de euros respectivamente, que sirven para financiar proyectos de alto desempeño ambiental, como la generación de energía procedente de fuentes renovables, la optimización de la gestión del agua o  el desarrollo de smartgrids. Nos encontramos ante el boom de las inversiones de impacto. Este artículo trata de analizar las claves del éxito de esta fórmula de financiación de proyectos socioambientales, sus perspectivas de futuro, así como sus puntos débiles. Al fin y al cabo,  donde hay beneficio, hay un riesgo implícito.   

¿Qué es un bono de impacto?

Los bonos de impacto son una fórmula de financiación que permite originar recursos para el desarrollo de actividades con un impacto social o ambiental positivo. Desde un punto de vista financiero, se trata de una transacción más, en la que existe un prestamista y un prestatario.

Lo verdaderamente original, es que los promotores de dichas iniciativas  acuden a los mercados de capitales involucrando  a inversores profesionales en un campo antes constreñido, fundamentalmente, a las donaciones caritativas de particulares o la contribución con cargo al erario público.

Esto aporta tres beneficios importantes para las entidades sociales. Por un lado, se amplía exponencialmente el volumen de recursos potenciales para el apoyo de sus proyectos. Por otra parte, se fortalece la rendición de cuentas ante una comunidad de agentes que participan en el bono, como son las entidades sociales, los verificadores externos, los  intermediarios financieros, los supervisores y los propios inversores. Por último, se crea un incentivo adicional para batir sus objetivos del proyecto ya que si lo hacen, además de crear más valor social, generarán mayores rentabilidades y habrá más inversores dispuestos a financiar iniciativas la próxima vez.

¿Cómo se están comportando hasta la fecha?

Los bonos de impacto en España están teniendo un arranque claramente alcista. La rentabilidad media (ponderada por los importes emitidos) de los bonos de Iberdrola, Abengoa e ICO acumulan un 2.34% en lo que va de año. Esto duplica la rentabilidad de la deuda soberana española de acuerdo con el índice Bloomberg de deuda pública emitida por España.

bonos ico

¿Qué hay detrás del interés de los inversores?

Existen múltiples motivaciones para invertir en este tipo de productos, algunas son más altruistas y otras de tipo económico. En un extremo, tenemos inversores y filántropos que están dispuestos a apoyar causas sociales y ambientales aun renunciando a parte de la rentabilidad deseada. En un punto intermedio, encontramos inversores que buscan alternativas que permitan alinear sus inversiones  con sus propios valores sociales y ambientales. En el extremo puramente financiero, encontramos otra motivación que, con frecuencia, pasa desapercibida por el público, la descorrelación.

Los inversores, especialmente dentro del panorama actual de bajos tipos de interés, están permanentemente buscando oportunidades de inversión que generen rentabilidades positivas y, al mismo tiempo, incrementen la diversificación de sus carteras. En este sentido los Social Impact Bonds pueden suponer una opción de inversión atractiva, especialmente en aquellas estructuras cuya rentabilidad esté vinculada con la consecución de los objetivos que poco o nada tengan que ver con variables económico-financieras.  Volviendo al ejemplo anterior, la tasa de reducción del abandono escolar de un programa de apoyo a colectivos en riesgo de exclusión difícilmente guardará correlación con las magnitudes básicas de los mercados como inflación, crecimiento o la curva de tipos de interés.

¿Qué futuro tienen las inversiones de impacto?

Desde Forética creemos que las inversiones de impacto tiene un gran recorrido por delante. De toda la industria de la inversión responsable, la inversión de impacto ha sido el segmento que ha experimentado un mayor crecimiento en los últimos años, duplicando su volumen entre 2011 y 2013. Este crecimiento seguirá superando al crecimiento de la industria de gestión de activos por varios motivos. En primer lugar, nos encontramos con un entorno de tipos bajos lo que obliga a los inversores a buscar nuevas oportunidades de inversión que generen retornos alternativos, fomentando la innovación financiera.  

En segundo lugar, la inversión de impacto se beneficia del expertise ya generado por la industria de la ISR, que ha permitido integrar en las gestoras de activos competencias en materia ASG (ambiental social y de buen gobierno corporativo).

En tercer lugar, porque la industria de la ISR -que a finales de 2013 gestionaba nueve billones de euros en Europa (trillones en numeración anglosajona)  y otros 5  en Estados Unidos- necesita activos invertibles que mejoren el impacto social y ambiental de sus carteras.  

Por último y quizá, el argumento más potente a largo plazo, es que la inversión de impacto puede generar importantes beneficios a la diversificación de las carteras, reduciendo el riesgo global de las inversiones en la medida en que los proyectos de inversión subyacentes tienen baja, nula e incluso negativa correlación con los catalizadores de los mercados de capitales. Todo esto hará crecer el apetito por las inversiones de impacto. Enhorabuena a aquellos que sean capaces de conectar causas sociales con los mercados de capitales. Hay mucho impacto que ganar.

@JaimeSilos – Director de Desarrollo Corporativo de Forética y Vicepresidente de Spainsif en representación de entidades vinculadas a la ISR.

Leer versión ampliada aquí: www.foretica.org/articulo_bonos_impacto_social_jaime_silos.pdf

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