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Una gran ocasión perdida

Las grandes empresas españolas se han manifestado con una batería de medidas sobre el empleo a través del “Informe España 2018 presentado por el Consejo Empresarial de la Competitividad, formado por representantes del Instituto de la Empresa Familiar y los Presidentes de 15 grandes empresas globales españolas.

El informe se puede interpretar como un posicionamiento colectivo de grandes empresas en un tema tan candente encomo el empleo. En ese sentido debe ser considerado, cuando menos, importante para los muchos que defienden que, desde el punto de vista de la RSE, las empresas españolas no pueden actuar de modo indiferente a los grandes problemas sociales en España y en particular a las desigualdades crecientes y al desempleo.

Sin embargo, el Informe es decepcionante por tres razones:

1.- El Informe no plantea ni una sola línea respecto al compromiso y las acciones que las propias empresas se proponen adoptar respecto al desempleo en el horizonte del 2018. Estamos hablando de 15 empresas que, entre todas ellas emplean a 1.120.000 trabajadores, y que, por lo tanto, tienen una capacidad excepcional de creación de empleo. Empresas, además, que tienen un enorme impacto en el resto de la economía española para la creación de empleo indirecto bien mediante el apoyo en formación y financiación de PYMES, o bien mediante el apoyo al emprendimiento. ¿Cómo explicar entonces que, en las 76 páginas del Informe no aparezca ni una sola línea sobre lo que ellas se proponen hacer respecto al empleo? La respuesta es sencilla: porque no se han planteado el Informe desde el punto de vista de la RSE, de su propia responsabilidad, sino desde el punto de vista de la responsabilidad de las políticas públicas. Adoptar el punto de vista de las responsabilidades de otros significa una gran ocasión perdida.

2.- Efectivamente, el Informe es básicamente un compendio de medidas políticas a poner en marcha en España en los próximos años, de modo que se generen más puestos de trabajo. Creo que no es acertado que las grandes empresas españolas presenten un paquete de medidas políticas. Eso sería quizás apropiado en países en los que la democracia es defectiva o donde las instituciones públicas no están consolidadas. Pero España es un país maduro políticamente e institucionalmente. Tenemos políticos, precisamente, para formular políticas públicas respecto al desempleo, y los tenemos de todos los colores, para que las opciones políticas se decidan por las reglas democráticas. Conviene aquí citar a Henry Mintzberg, el clarividente y respetado Profesor de Management: “Defender que el gobierno no debe entrometerse en el mundo de los negocios mientras que éste sí lo hace en los asuntos del gobierno es una hipocresía que distorsiona nuestras sociedades”.

3.- La inconveniencia de que los grandes empresarios hablen de política en un tema tan candente como el empleo radica, además, en que puede ser leído como “barrer para casa”, como la opinión de una parte interesada que quiere ser juez, siendo parte. Con ello, la reputación de estas empresas sufre un duro golpe ante grandes sectores de la población.

Como muestra vale un botón: el Informe señala que “son necesarias al menos, medidas [presupuestarias]adicionales equivalentes a un 3% del PIB (~30.000 millones de euros). Este ajuste adicional debería hacerse  […]recayendo en mayor medida en recortes en el gasto frente a un incremento de ingresos y dentro de estos más hacia la imposición indirecta”.

Se defiende por lo tanto un esfuerzo adicional presupuestario por el lado del gasto, cuando los recortes del gasto han supuesto sacrificios evidentes para las clases medias y trabajadoras en España en los últimos cinco años. Pero si a ello hubiera que añadir un esfuerzo adicional por el lado de los ingresos, se recomienda que se haga elevando la presión indirecta a través del IVA que repercute, una vez más sobre la mayoría de la población. A mí, francamente, me impresiona la falta de ecuanimidad y la insensibilidad social de estas recomendaciones.

En definitiva, este Informe no es un buen paso por parte de las empresas que lo han auspiciado y tiene poco que ver con los esfuerzos de RSE que ellas mismas realizan en otros terrenos.

Informe Consejo Empresarial Espana TINFIL20141103 0015

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