Manifiesto Factor Humà.Ante la constatación de que la actual situación económica ha producido un importante deterioro en el valor y la prioridad otorgada a las personas, el pasado 14 de mayo se hacía público el Manifiesto Factor Humà y, a día de hoy, cerca de 70 organizaciones ya han firmado su adhesión. Se puede consultar en www.factorhuma.org

El Manifiesto es una herramienta muy útil para que las empresas, instituciones y organizaciones sociales den prioridad a las personas, ya sea como valor en sí mismas, como individuos que colectivamente configuran una sociedad o, en definitiva, como el principal activo de que disponen para asegurar su legitimidad y viabilidad futura. 

El Manifiesto podría ser una magnífica tentación para las empresas que hacen gala de declaraciones vacías y grandilocuentes y que se adhieren a principios prescriptores universales como recurso de maquillaje, de lavado de cara o de un concepto de reputación cortoplacista y malentendida; pero, por favor, en este caso ¡absténganse!. Los 10 principios del Manifiesto no funcionan como “maquillaje o pintalabios”.

Por el contrario, han nacido para ser un excelente punto de referencia para todas aquellas empresas y organizaciones convencidas de que son capaces de lograr sus retos, gracias al talento y al compromiso de las personas y que, además, tienen la voluntad explícita de ejercer, de manera ética y responsable, su papel como agentes de progreso y como vertebradores de cohesión y bienestar en la sociedad.

La oportunidad, por lo tanto, está servida. Ahora depende, como siempre de las personas, de todos y cada uno de nosotros, para visualizar dónde está la línea de meta, para decidir el alcance y el nivel de aplicación al que nos gustaría llegar y, a partir de aquí, poner manos a la obra.

Una de las cualidades del manifiesto es que puede ser útil a un abanico muy amplio de expectativas y puede dar respuesta a necesidades de muy diferente tipología y nivel. Por lo tanto, cada empresa y cada organización puede aprovechar el Manifiesto para poner el desafío y el nivel de ambición donde lo considere oportuno. Siempre que sirva para dar pasos hacia delante el Manifiesto habrá sido útil. No obstante, permitidme que ilustre lo que desde mi punto de vista podrían ser 5 de niveles de aplicación del Manifiesto: 

Nivel 1: Dirección de Recursos Humanos/ Nivel funcional. A algunos les puede servir como una herramienta de gestión interna específica para las dirección del área de recursos humanos/ gestión de personas. Los principios del Manifiesto son 10 ámbitos de actuación exhaustivos sobre los que se pueden establecer objetivos, definir indicadores y poner en marcha proyectos y prácticas de recursos humanos, que pueden ser revisados periódicamente desde un planteamiento de mejora continua. Esta utilidad la podríamos calificar como nivel 1. Es la más básica, pero que al mismo tiempo es esencial para que el resto de niveles de aplicación se puedan realizar.

Nivel 2: Alta Dirección/ Nivel estratégico. Otras organizaciones pueden dar un paso más y aprovechar el Manifiesto para elevar la apuesta por las personas a nivel estratégico y reflejarlo explícitamente en su misión, visión y valores  y en sus líneas estratégicas para llenar de coherencia y sentido la actuación de la organización como un todo. En este caso la implicación máxima y el compromiso con las personas emana de la Alta Dirección y el Manifiesto se convierte en una herramienta que multiplica el desempeño del equipo humano y alinea a todas las personas en una misma dirección.  Además el manifiesto es una excelente herramienta muy alineada con las nuevas directrices de la versión G4 del GRI que permite hacer el análisis de materialidad a través de la práctica del diálogo con un grupo de interés tan importante como son los empleados.

Nivel 3: Liderazgo sectorial/ Nivel de Sector. En este caso,  podríamos decir que el nivel 3 de aplicación supone un salto cualitativo respecto al nivel 2, ya que implica superar las fronteras de la propia organización y  pasar de una concepción de empresa autosuficiente tradicional a un modelo de empresa relacional. En una economía en proceso de cambio que ya mide y valora a sus empresas por la confianza que transmiten, la responsabilidad y la colaboración con sus grupos de interés, el compromiso con su entorno ambiental y social, la transparencia que practica y, en definitiva, por la aportación que realizan al bien común, el Manifiesto puede ser una herramienta  muy potente para elevar el compromiso, y el desempeño, de todos los profesionales de un determinado sector.  Ya existen iniciativas colaborativas de sector que establecen líneas de actuación e indicadores comunes, obtienen medidas y comparten su evolución de manera transparente con el resto; se puede ver algunos ejemplos de iniciativas sectoriales en www.wbcsd.org  

Nivel 4: Liderazgo institucional/Nivel territorial.  Superando el nivel anterior,  también cabe la posibilidad de que las diferentes instituciones y organizaciones de la sociedad civil de un determinado territorio descubran el valor que puede aportar el Manifiesto y decidan aunar esfuerzos para promover el valor de las personas como un signo de identidad, de liderazgo y de competitividad. Aquí podemos hablar de diferentes niveles de agregación territorial, des un nivel municipal hasta, por qué no, aspirar a que el Manifiesto sea un referente a nivel Europeo. De hecho,  el Manifiesto impulsado por la Fundación Factor Humà, está en perfecta consonancia con la Propuesta Legislativa de Transparencia de rendir cuentas sobre aspectos no financieros de 16 de abril de 2013 de la Comisión Europea y totalmente alineada con los tres principios que definen la Estrategia 2020 de la Unión Europea como territorio: inteligente, sostenible e integrador.

Nivel 5: Un referente a nivel mundial para poner en valor las personas. Y por último, ¿por qué no aspirar a que los 10 principios del Manifiesto se conviertan en un referente global para poner a las personas en el eje de las organizaciones? El Pacto Mundial de Naciones Unidas - www.pactomundial.org - es un buen ejemplo inspirador, tanto en su esencia como en su funcionamiento, que facilita visualizar como podría ser la aplicación del Manifiesto a nivel mundial, y facilitar que las empresas y organizaciones de todo el planeta puedan rendir cuentas de manera pública y transparente acerca de sus políticas y sus progresos sobre como crean valor con las personas, para las personas y para la sociedad en su conjunto.  

 Como decíamos al principio la oportunidad está servida. Ahora depende, como siempre de las personas, de todos y cada uno de nosotros, para visualizar dónde está la línea de meta final y las diferentes metas volantes, decidir el alcance y el nivel de aplicación al que aspiramos llegar y, a partir de aquí, poner manos a la obra.

 José Antonio Lavado

Fundador de bidea

@JoseLavado

www.bideaconsultores.com  

Miembro de la Comisión Consultiva de la Fundación Factor Humà

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