La demanda de alimentos por parte de familias en situación de necesidad continua creciendo de manera espectacular, con motivo de la grave crisis que continuamos sufriendo. Según los estudios recientes más del 20% de la población se encuentra por debajo del umbral de la pobreza.
Esta situación está sometiendo a una presión creciente a los diferentes actores que intervienen en el proceso integral de captación y reparto de alimentos a personas en situación de pobreza. Los bancos de alimentos, las entidades y los servicios sociales de las diferentes administraciones se encuentran con un modelo de funcionamiento obsoleto, atomizado y descoordinado que no está dando la respuesta adecuada a los nuevos retos de planificación, colaboración y gestión que plantea este enorme crecimiento de la demanda de alimentos.
Ante esta realidad, entidades y servicios sociales municipales han ido tomando conciencia de la necesidad de coordinar la actividad en sus respectivos territorios y ya están en marcha en distintos municipios proyectos que racionalizan la distribución de alimentos en los que se involucran de manera colaborativa el conjunto de actores implicados.
Estos procesos de colaboración persiguen incidir en tres aspectos principales:
Muchos de estos municipios que han puesto en marchas esta iniciativa están utilizando el sistema “eQuàliment” (@equaliment) un sistema que gestiona la distribución de alimentos solidarios de manera eficiente, equitativa y transparente, que incluye:
eQuàliment contempla el ciclo completo de la actividad de captación y distribución de alimentos, desde la prescripción del servicio a los beneficiarios, la organización de las entregas por el sistema de puntos o de cestas, la correspondiente gestión de stocks, hasta la generación de justificantes, el tratamiento de incidencias o la generación de estadísticas.
eQuàliment está actuando como un catalizador que incrementa las capacidades de un determinado municipio para resolver sus problemas sociales de manera colaborativa y solidaria y, al mismo tiempo, contribuye a aporta valor a cada uno de los colectivos y agentes implicados:
Debemos de ser conscientes de que necesitamos, además de la buena voluntad y de la solidaridad de las personas, destinar recursos no solo para la captación directa de alimentos, sino también para desarrollar una cultura de gestión colaborativa que racionalice, ordene y haga lo más eficaz y eficiente posible la actividad de captación y distribución de alimentos a las familias que lo necesitan.
Partimos de un escenario con una presión creciente de la demanda, disperso y muy atomizado, pero al mismo tiempo con una consciencia generalizada de la necesidad de coordinación y cooperación y de hacer más eficiente, equitativa y transparente la gestión de la distribución de alimentos solidarios. Esta cultura de gestión ya es una realidad en muchos municipios. Que sea una realidad con un amplio y significativo alcance territorial depende de la responsabilidad de todos.
José Antonio Lavado
Bidea
Jose.lavado@bideaconsultores.com
@JoseLavado