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Hace unos meses coincidí con alguien que hablando de Responsabilidad Social de las Empresas (RSE), decía que había llegado a ella sin querer, vamos que pasaba por allí y se la encontró de cara.

Me quedé con la duda si realmente fue un encuentro casual o por el contrario fue la RSE la que le encontró a él. Confieso que conociendo a la persona y las circunstancias de la tertulia me decanto por lo segundo.

Muy al contrario de lo que piensa mucha gente, la RSE no es algo que se va a buscar a ningún sitio, tampoco es algo que aparece de repente en tu camino, por descontado que en tiendas ni supermercados no existen ofertas ni promociones, por tanto la RSE autentica ni se compra ni se vende.

También hace unos años un buen amigo y entendido del tema RSE, nos contaba una historia antigua sobre este tema . Venía a decir que en una ocasión, un aprendiz en su primer día de trabajo en las primeras conversaciones con su jefe, este  le preguntó  que entendía por las siglas “SA”. Muy instruido el aprendiz le contestó inmediatamente que estas siglas tenían el significado de Sociedad Anónima, a lo que el jefe muy alterado rectificó al novato acerca del significado   ¡! No Juanito No ¡!  SA…… significa Sin Alma.

He querido nombrar estos dos ejemplos vividos en primera persona y expuestos ambos por excelentes gestores de RSE, porque en el primero de ellos hubiera sido imposible encontrarse de cara con semejante concepto sin un mínimo de sensibilidad hacia la responsabilidad de la empresa con lo humano

 En el segundo caso es un ejemplo claro de la típica organización que sale al mercado en búsqueda de ofertas por la última versión de RSE, por supuesto montada llaves en mano, con mando a distancia, faros direccionales y airbag de acompañante.

Estas reflexiones me llevan a otra no menos importante. Me pregunto si no estamos fabricando una etérea burbuja responsable con tanta sofisticación de guías, nuevas versiones, modelos de implantación, sistemas, certificaciones y otros abalorios.

Y para terminar mi reflexión acerca de si no es el momento de frenar un poco, tanto desarrollo tecnológico sobre el tema RSE.

Quizá sea positivo tratar de que, empresas, organizaciones, incluso la propia administración pública, hagan ejercicio y músculo sobre lo básico e importante.  ¿Qué es lo importante?

Mi respuesta:   El Alma.

 

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