A modo de resumen, en nuestro anterior post apuntábamos que la incapacidad de las compañías para facilitar la información que necesitan sus diferentes grupos de interés puede minar su negocio. El reporting actual recoge muchos datos financieros históricos y muy pocos que permitan entender el mercado o la estrategia de negocio.
La información sobre gobierno corporativo se centra en datos cuantitativos, con información financiera desfasada e información no financiera poco fiable. Los compromisos con los stakeholders y la creación de una imagen clara y coherente de la empresa se ven socavados en tanto en cuanto el reporting está dominado por el cumplimiento normativo y los contenidos se elaboran de forma fragmentada y paralela, en lugar de transversal, desde los distintos departamentos de las compañías.
Para sortear estos obstáculos, PWC apuesta por un modelo de reporting integrado que proporcione una visión estratégica y operativa de la gestión de una compañía; que interrelacione el buen gobierno con la gestión de riesgos y con la política retributiva del consejo y la alta dirección, que explique la actividad de la organización en un mercado cambiante medioambientalmente y donde las prioridades empresariales estén alineadas con aquellos factores que la compañías considera claves para su desempeño, los conocidos como KPIs. Al mismo tiempo, deberá satisfacer las necesidades de información que necesitan diferentes stakeholders (tanto internos como pueden ser los ejecutivos de las propias compañías, como externos, desde accionistas a inversores) para tomar decisiones acertadas.
En nuestro próximo post trataremos de explicar el primer aspecto de los cinco mencionados: la información que debemos facilitar a nuestros grupos de interés respecto de la situación del mercado en el que nuestra empresa opera.