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Más de trescientas compañías “sostenibles” están pendientes de la repesca de septiembre. El tribunal de selectividad ha cometido un error en la corrección de los exámenes y un par de alumnos díscolos han llevado el caso a la instancia superior del ministerio, que ante tal situación ha decidido revisar todos los ejercicios.

 

José Alías

José AlíasMás de trescientas compañías “sostenibles” están pendientes de la repesca de septiembre. El tribunal de selectividad ha cometido un error en la corrección de los exámenes y un par de alumnos díscolos han llevado el caso a la instancia superior del ministerio, que ante tal situación ha decidido revisar todos los ejercicios.

 

Los aspirantes están nerviosos porque habían alardeado ante sus progenitores y tutores del excelente trabajo y esfuerzo realizado a lo largo del año, y el viaje por haber entrado en la universidad esta en el aire.

 

El problema no sólo lo tendrá el alumno cuya nota será rebajada, sino el propio sistema. La reputación esta en entredicho, porque ya hay quien cuestiona sus métodos de selección del alumnado para poder contar con los teóricos mejores.

 

Todo esto es lo que le esta pasando al Dow Jones Sustainability Index, que después de anunciar a principios del pasado mes de septiembre su renovación anual esta llevando a cabo la revisión de las notas puestas a las empresas por su comportamiento responsable. Y todo porque ha encontrado un fallo en su herramienta de medición.

 

Además de este problema también hemos conocido como algunas empresas petrolíferas como Shell se están planteando dejar de tener como referente al “prestigioso” índice para la retribución de sus directivos. No es que la compañía anglo-holandesa lo este haciendo mal sino que DJSI y SAM, los analistas que trabajan para el selectivo, decidieron endurecer los criterios medioambientales después de lo ocurrido en el Golfo de México.

 

Uno de los efectos colaterales, usando términos bélicos, fue la expulsión Shell, entre otras consecuencias. No debemos de olvidar que el proceso de renovación del DJSI, el envío de los cuestionarios, comenzó en primavera justo cuando se produjo el desgraciado accidente que tiñó de negro algunas de las costas de Estados Unidos y llego hasta la desembocadura del río Mississipi.

 

De esta forma empiezan a surgir voces, que al igual que pasó con las empresas de rating al comienzo de las actual crisis económica, cuestionan su papel de los índices y plantean la duda de si realmente están midiendo lo mismo cuando quieren decir “sostenible o no”. ¿Sucederá lo mismo que en el caso de las entidades que afirmaban que Leman era solvente y que tenía la mejor calificación posible en el mercado?. Sí el mundo de la responsabilidad social va en paralelo con el mundo financiero evidentemente no sucederá nada.

 

Pero todavía hay esperanzas. Tan sólo hace un par de días un alto directivo de una institución financiera me comentaba que había llegado la hora de cambiar. Ya no hay que fijarse en el mejor de la clase, sino en los que son realmente responsables.

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