Este pasado jueves se incluía en el Ciberpais una interesante entrevista a mi buen amigo Jordi Jaumà, editor del la publicación digital Diario Responsable, en la que se avanza sobre que aportan las redes sociales a las estrategias de responsabilidad social de las empresas.
En primer lugar tenemos que tener en cuenta que la llamada RSC tiene como base el “engagement”, el engarzamiento como afirma Jordi, o la relación fluida de la empresa con los grupos de interés.
Jordi plantea en su entrevista dos conceptos que me parecen claves junto con lo expuesto en el párrafo anterior como son la comunicación vertical y la creación de valor para las partes en las conversaciones que se producen gracias a las redes sociales.
Si el engarzamiento con las partes interesadas de la empresa se realizaba antes a través de pequeños grupos de trabajo ahora los gestores de los departamentos de responsabilidad social tienen a su disposición a toda la comunidad para poder conversar con ellos. Pero conversar significa que hablar en condiciones de igualdad, algo a lo que las empresas no estaban, y no están, acostumbradas.
La tertulia de cafetería entre cinco y seis amigos comentando tal o cual aspecto, de la que estaban excluidas las empresas, ha dado un salto significativo con las redes sociales y se han convertido en conversaciones en las que participan miles de personas entre las que pueden estar las empresas.
Participar en esta conversación, como uno más, debe de ser una obligación de las empresas. En las conversaciones intercambiamos opiniones, buenas y malas, pero si se sabe escuchar, si se encuentran en el mismo nivel, también hay oportunidades y se pueden afrontar mejor los riesgos.
Y en este punto también tenemos la creación de valor, las recomendaciones de las personas mejoran la reputación de las empresas y sus marcas, nos encontraremos con individuos que defiendan a las empresas sin necesidad de que los equipos de comunicación pongan en marcha complicadas estrategias de contingencia.
El trabajo en red y colaborativo, la puesta en marcha de trabajos y proyectos en red, aportan y suman, “nunca restan”. Por todo esto las compañías deben de aprovechar estas herramientas si realmente quieren cambiar y transformarse en entornos responsables y sostenibles.
José Alías

