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Casi un año y medio después de la histórica firma de la Convención sobre Bombas en Racimo celebrada en Oslo en diciembre de 2008, y ante su cercana entrada en vigor de manera vinculante conforme al derecho internacional el próximo 1 de agosto 2010, se acaba de dar a conocer que 146 entidades financieras de 16 países todavía invierten y prestan servicios financieros por valor de 43.000 millones de dólares a siete empresas fabricantes de bombas de racimo.

Estas son algunas de las conclusiones a las que llega el informe más exhaustivo hasta la fecha sobre inversiones globales en estas armas próximamente ilegales titulado Inversiones mundiales en bombas de racimo: una responsabilidad compartida’[1] y publicado ayer miércoles en Ginebra. La Red Internacional BankTrack, representada en España por la ONG SETEM y activistas de todo el mundo, piden a los gobiernos y a las instituciones financieras que dejen de invertir en empresas que producen este tipo de municiones.

 

Al igual que las minas terrestres antipersona, el coste humano y económico de estas bombas está sobradamente probada y la ONU calcula que las bombas de racimo han matado y herido a más de  10.000 civiles en los últimos 40 años, de los cuáles el 40 % son niños. Y las cifras de víctimas continúan creciendo porque el efecto de estas bombas no termina cuando terminan los conflictos, ya que muchas quedan sin explotar y escondidas en el suelo. 

 

A pesar de esto, las principales entidades financieras del mundo siguen financiando a los siguientes fabricantes de bombas de racimo y de componentes para las mismas: Alliant Techsystems ATK (EEUU), Hanwha (Corea del Sur), L-3 Communications (EEUU), Lockheed Martin (EEUU), Poongsan (Corea del Sur), Singapore Technologies Engineering (Singapur) y Textron (EEUU)[2].

El informe, elaborado por los miembros de la Coalición de Municiones en Racimo, IKV Pax Christi y Netwerk Vlaanderen,  y que también analiza las iniciativas legislativas que prohíben las inversiones en municiones de racimo, clasifica a los bancos comerciales, bancos de inversión, a las entidades de gestión de activos y a los fondos de pensiones públicos y privados en  “buenas y malas prácticas” “Lista Blanca” (Hall of Fame), “Lista Negra” (Hall of Shame) basándose en sus políticas y prácticas de inversión.

 

La “Lista Negra” está formada por 146 entidades y encabezada por:

  • Banca de inversión y entidades que ofrecieron servicios de inversión financiera a empresas que fabrican bombas de racimo (en millones): Bank of America (873, 25 US$), JP Morgan Chase (776,72 US$),  Goldman Sachs (726,32 US$), Deutsche Bank (512,65 US$), y HSBC (447,33 US$).

 

  • Entidades que concedieron préstamos a a empresas que fabrican bombas de racimo (en millones): Bank of America (436,25 US$), Citigroup (321,25 US$), Goldman Sachs (250 US$), Calyon (155 US$) y Barclays (154,38 US$)

 

  • Gestión de activos financieros: State Street, Capital Group, BlackRock, Temasek Holdings y Vanguard Group son las entidades que ofrecieron  más servicios de gestión de activos, según su cartera de inversiones en el invierno de 2009 – 2010. La implicación de Temasek Holdings se debe exclusivamente a su importante participación del 50,31% en las acciones de Singapore Technologies Engineering.

 

De estas 146 entidades, 102 pertenecen a países que aún no han firmado la Convención sobre Municiones en Racimo, y algo más de la mitad son de Estados Unidos.  16 entidades tienen su sede en cuatro países que han firmado y ratificado la Convención, como Francia, Alemania, Japón y España y 28 en países que han firmado pero todavía no han ratificado la Convención. De las 146 entidades que invierten en fabricantes de municiones de racimo, 32 pertenecen a la Unión Europea, y 31 de ellas son países de la UE que han firmado la Convención sobre Municiones en Racimo[4].

 


[1] El primer informe desarrollado por IKV Pax Christi y  Netwerk Vlaanderen  sobre “Inversiones en municiones de racimo en el mundo; Una responsabilidad compartida” se publicó en Londres en octubre de 2009. Ese primer informe enumeraba las inversiones que se habían detectado entre el 1 de enero de 2007 y el 1 de agosto de 2009. En esta actualización incluye las inversiones entre el 1 de mayo de 2007 y el 28 de febrero de 2010. Los datos de sobre gestión de activos provienen de la cartera de inversión incluyen hasta marzo de 2010.

[2] Uno de los sectores en los que estas empresas están activas es la fabricación de armas y municiones, que incluyen las bombas de racimo. Consideramos una empresa como un fabricante, sin tener en cuenta la naturaleza o tamaño de otras actividades que pueda desarrollar.

 

[4] En referencia  a esta actualización, dentro de la Unión Europea, 20 de los 27 países miembros han firmado la Convención sobre Municiones en Racimo y 10 de ellos además la han ratificado.

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