La afluencia de visitantes al Mobile World Congress de Barcelona y al CeBIT de Hannover ha generado una división entre mis amigos. Unos odian las ferias tecnológicas y a otros les apasionan. Cuando los del lado del “odio” me hablaron de los pies destrozados tras patearse decenas de stands y la espalda echa polvo por el peso de los folletos y los cachivaches promocionales, pensé que las posturas eran irreconciliables…
Lourdes Tejedor
La afluencia de visitantes al Mobile World Congress de Barcelona y al CeBIT de Hannover ha generado una división entre mis amigos. Unos odian las ferias tecnológicas y a otros les apasionan. Cuando los del lado del “odio” me hablaron de los pies destrozados tras patearse decenas de stands y la espalda echa polvo por el peso de los folletos y los cachivaches promocionales, pensé que las posturas eran irreconciliables…
Por suerte, se me encendió la bombilla y decidí “atacar” por el lado de la inteligencia. A mí también me cansan las ferias, pero más allá de eso, me gustan porque me abren los ojos, la mente… Ver todo lo nuevo, conocer todas las tendencias, me transporta a un futuro mejor. Lo hemos podido ver en Barcelona y en Hannover: ¿quién nos iba a decir que usaríamos cargadores solares para nuestro móvil? Pues sí, ahí estaban, en los llamados “rincones verdes” o “green corners“. Me gusta pensar -y mis amigos (todos) están de acuerdo- que en breve no sólo tendré una factura de teléfono a final de mes, sino que contribuiré a reducir las emisiones a la atmósfera y podré incluso bajar mi factura de electricidad controlando todos los dispositivos de mi casa desde el móvil.

Lo vimos en el Mobile World Congress de Barcelona hace unos días y ahora en el CeBIT de Hannover: cargadores solares, móviles realizados con materiales reciclables, en una cajita mínima para ahorrar papel, aplicaciones para controlar el consumo energético de toda la casa… Las operadoras y los fabricantes lo tienen claro. En España, Telefónica ha dado los primeros pasos.
Sí, lo sé, en los stands todo queda perfecto y funciona a las mil maravillas. El siguiente paso es llevarlo a las tiendas a buen precio y nosotros, los consumidores, pedirlo, usarlo… Vamos a ello. ¡Podemos! (Y debemos) Bueno esto último ha vuelto a generar otro debate con mis amigos…
¡En fin hay cosas que nunca cambiarán (por suerte)!
Lourdes Tejedor
Cambio Climático y Eficiencia Energética