Shell y el juicio de no fue“Shell salda el caso Wiwa con un gesto humanitario”, arranca la web de la filial nigeriana del gigante petrolero. Así denomina Royal Dutch Shell la entrega de 15,5 millones de dólares a las familias de los nueve militantes ogoni ejecutados por el régimen militar de aquel país en 1995. Se trata de un acuerdo extrajudicial con la acusación.

Sarah Babiker 

Shell y el juicio de no fue “Shell salda el caso Wiwa con un gesto humanitario”, arranca la web de la filial nigeriana del gigante petrolero. Así denomina Royal Dutch Shell la entrega de 15,5 millones de dólares a las familias de los nueve militantes ogoni ejecutados por el régimen militar de aquel país en 1995. Se trata de un acuerdo extrajudicial con la acusación.

 

    Parte de la compensación económica nutrirá un fondo para el desarrollo del pueblo ogoni. Otra irá a las familias. La acusación define esta solución como un triunfo, mientras otros activistas expresan su decepción por no haber podido ver a la multinacional pasar por un juicio público, sentando un precedente que afectase a otras compañías de curriculum similar en la región como Chevron o Exxon. Los ejecutados, liderados por el popular poeta Ken Saro-Wiwa, encabezaban el Movimiento para la Supervivencia del Pueblo Ogoni y denunciaban la usurpación de sus recursos. La situación en la región no ha cambiado.

 

    El pasado mes de mayo, el Ejército nigeriano atacó varios poblados, en lo que definieron como una ofensiva contra el Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND, en sus siglas en inglés) con el fin de proteger a las petroleras.

 

    El MEND surgió en 2006, años después de que los levantamientos pacíficos de los primeros ‘90 fueran sofocados con violencia. Tanto la resistencia pacífica como la lucha armada reclaman un mayor acceso a los ingentes beneficios que genera el petróleo. Los 30 millones de habitantes de la región no sólo se ven desprovistos de esta riqueza, sino que la extracción del petróleo lleva décadas contaminando sus tierras, aire y agua.

 

    Las petroleras intentan lavar su imagen con “gestos humanitarios”. Este mecanismo se concreta en los memorándums de entendimiento que, acordados con las comunidades, ofrecen desarrollo a cambio de seguridad. Acusadas de iniciar proyectos mal identificados e inviables, que acaban siendo abandonados, mientras las compañías se erigen en agentes de desarrollo, el Estado nigeriano actúa como protector de sus operaciones, en una confusión de roles. Los intentos del Estado de combatir la pobreza se canalizan a través de la Comisión Nacional para el Desarrollo de la Región del Delta, a la que se acusa de constituir un canal de adjudicación de prebendas, marcado por el favoritismo.

 

La maldición del petróleo

 

    Nigeria ofrece petróleo de buena calidad y bajos costes de extracción. Estas ventajas son neutralizadas por las pérdidas derivadas de la falta de seguridad. Los gestos ‘humanitarios’ publicitados tanto por el Gobierno federal como por las compañías no consiguen eclipsar el déficit de reparto de la riqueza generada por la exportación de crudo.

 

    Así, el panorama económico del país ofrece datos paradójicos: las regiones ricas en petróleo albergan a las comunidades más pobres; el sexto exportador de crudo a nivel mundial importa gasolina; y el incremento de los ingresos del petróleo a lo largo de los años se vio acompañado por el empobrecimiento de la población.

 

    El aislamiento geográfico de las poblaciones del Delta provoca que sus problemas sean desatendidos. La repercusión del proceso de Nueva York a nivel mediático ha sido mayor que la del reciente recrudecimiento de la violencia. Los ataques que, según Cruz Roja, causaron cientos de muertos y miles de refugiados, suceden en zonas de difícil acceso. Las multinacionales han sido acusadas de complicidad en los desmanes del ejército, facilitando medios para intimidar a la población.

 

    Además, se señala su responsabilidad corporativa, al ser beneficiadas por violaciones de los derechos humanos, de los que son, cuanto menos, conocedoras.

 

Sarah Babiker 

Vía OMAL
Publicado en Diagonal, nº 105, 23 de junio de 2009.

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