
Con la llegada del frío y el encendido de las calefacciones, el consumo energético vuelve a convertirse en una preocupación para numerosos hogares españoles. Sin embargo, el problema va más allá del importe de las facturas: una parte importante de la población no consigue disfrutar de unas condiciones térmicas adecuadas en su propia vivienda, tanto durante el invierno como en los meses de verano.
Según los resultados del IV Observatorio UCI sobre Vivienda y Sostenibilidad, elaborado por Unión de Créditos Inmobiliarios (UCI), el 46,4% de los españoles no puede mantener habitualmente una temperatura confortable en su hogar. De ese porcentaje, un 27,6% únicamente lo consigue en determinadas ocasiones, mientras que un 14% afirma lograrlo rara vez y un 4,8% reconoce que nunca alcanza unas condiciones adecuadas.
Esta situación contrasta con el elevado conocimiento que existe sobre la relación entre el estado energético de los edificios y el gasto doméstico. De acuerdo con el estudio, el 92,5% de los encuestados reconoce que la eficiencia energética de su vivienda repercute en la factura mensual. Pese a ello, esa concienciación no siempre se traduce en unas condiciones de habitabilidad satisfactorias.
En el extremo contrario, solo un 9,5% de la población asegura mantener siempre una temperatura adecuada, mientras que el 44,1% afirma conseguirlo durante la mayor parte del tiempo.
El informe también pone de manifiesto importantes diferencias entre comunidades autónomas. La Región de Murcia encabeza la clasificación de territorios con mayores problemas para mantener una temperatura confortable, con un 57% de ciudadanos afectados. Le siguen Extremadura, con un 55,2%, y Andalucía, con un 55%.
La situación es diferente en Castilla y León, Aragón y Cantabria, donde aproximadamente dos de cada tres personas afirman que pueden mantener unas condiciones térmicas adecuadas en sus viviendas.
Más allá de las diferencias geográficas, la investigación identifica una relación entre los recursos económicos disponibles y la capacidad para climatizar el hogar. Las familias que atraviesan mayores dificultades económicas también encuentran más obstáculos para mantener una temperatura apropiada, lo que evidencia que la eficiencia energética constituye una cuestión vinculada tanto al ahorro como al bienestar.
Por otra parte, la percepción sobre el impacto de la eficiencia de los edificios en el gasto energético también varía según el territorio. Aragón, con un 67,5%, País Vasco, con un 65,5%, y Extremadura, con un 65%, registran los mayores porcentajes de ciudadanos que consideran que las características energéticas de sus viviendas influyen claramente en el importe de sus facturas.
Ante estos resultados, UCI señala la necesidad de avanzar en la rehabilitación energética del parque residencial español. Mejorar las condiciones de los edificios permitiría disminuir la energía necesaria para calentarlos o refrigerarlos, sin tener que renunciar al confort interior.
Entre las intervenciones que destaca la entidad figuran la mejora del aislamiento en fachadas y cubiertas, la sustitución de ventanas y la actualización de los sistemas de climatización. Estas actuaciones contribuyen a conservar la temperatura dentro de las viviendas y a limitar el consumo energético durante las distintas estaciones del año.
Laura Visier, directora de Rehabilitación de UCI, subraya que las dificultades que experimenta una parte tan importante de la población demuestran que el problema no depende exclusivamente del precio de la energía. También resulta determinante la cantidad de energía que necesita cada edificio para ofrecer unas condiciones adecuadas de habitabilidad.
En este sentido, la responsable defiende que invertir en rehabilitación energética puede reducir la dependencia del consumo energético, moderar los gastos domésticos y mejorar las condiciones de vida de las familias. Desde esta perspectiva, renovar los edificios no supone únicamente una mejora de sus características técnicas, sino también una oportunidad para transformar la manera en que se habitan los hogares.
La rehabilitación se plantea, además, como una respuesta estructural frente a las variaciones de los precios energéticos y los episodios de temperaturas extremas. Su impulso permitiría avanzar hacia viviendas más eficientes y sostenibles, capaces de ofrecer protección tanto frente al frío como ante el calor.
Los datos, difundidos este 21 de octubre con motivo del Día del Ahorro Energético, proceden de una investigación realizada por IO Sondea para UCI mediante entrevistas online a 2.035 personas residentes en España, con un nivel de confianza del 95%.
El informe vuelve a situar la calidad energética de las viviendas en el centro del debate sobre sostenibilidad y bienestar, mostrando que reducir el consumo y garantizar unas condiciones de vida adecuadas son dos objetivos estrechamente relacionados.