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La Unión Europea ha movilizado aviones, helicópteros, bomberos y herramientas de observación por satélite para apoyar a los países afectados por los incendios forestales. Bélgica y España han solicitado ayuda a través del Mecanismo de Protección Civil de la UE en una campaña que, a finales de julio, ya había quemado en Europa una superficie 2,5 veces superior a la habitual.
Europa refuerza su respuesta ante una temporada de incendios excepcional

Los incendios forestales vuelven a poner a prueba este verano la capacidad de respuesta de Europa. Ante la extensión de las llamas y la presión sobre los recursos nacionales, la Unión Europea ha activado su sistema de cooperación para trasladar medios humanos y materiales allí donde resultan más necesarios.

Según informa la Comisión Europea, Bélgica y España han recurrido al Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea (UCPM), una herramienta diseñada para facilitar la asistencia coordinada entre países cuando una emergencia supera o tensiona las capacidades disponibles a escala nacional.

En Bélgica, dos aviones pertenecientes a rescEU, la reserva europea de capacidades de respuesta ante emergencias, fueron enviados desde Suecia. Al operativo se incorporaron además dos helicópteros de Países Bajos, dos de Noruega y otros dos de Alemania para respaldar a los equipos locales que trabajan contra el incendio en Hautes Fagnes. Hasta el momento señalado por la Comisión Europea, el fuego había afectado a más de 3.000 hectáreas.

España también ha recibido apoyo internacional. Un contingente procedente de Francia, integrado por 104 bomberos forestales terrestres y 36 vehículos, se desplazó para colaborar con los equipos españoles en Aragón, donde cerca de 16.000 hectáreas ya habían ardido.

Satélites para seguir el avance del fuego

La respuesta europea no se limita a los medios desplegados sobre el terreno. La UE también está utilizando información obtenida desde el espacio para ayudar a los servicios de emergencia a conocer con mayor rapidez la dimensión y evolución de los incendios.

El Servicio de Gestión de Emergencias de Copernicus se encuentra activo para incendios forestales en Bélgica, España, Grecia, Alemania, Montenegro, Serbia, Albania, Francia e Italia. A través de mapas elaborados rápidamente, el sistema permite a las autoridades evaluar las zonas afectadas y organizar mejor las operaciones de respuesta.

Esta combinación de recursos terrestres, aéreos y satelitales muestra el papel que desempeña la coordinación europea cuando los medios de un país se encuentran sometidos a una elevada presión.

“No debería haber ningún país que tenga que hacer frente solo a los incendios forestales”, señaló la comisaria europea de Preparación y Gestión de Crisis, Hadja Lahbib, quien destacó la capacidad del mecanismo europeo para movilizar con rapidez aeronaves, helicópteros y personal especializado hacia los territorios que requieren apoyo.

Una campaña de incendios especialmente grave

Los datos de 2026 reflejan la magnitud del problema. De acuerdo con la información difundida por la Comisión Europea a partir de las estadísticas europeas sobre incendios forestales, a finales de julio la superficie quemada en Europa ya era 2,5 veces superior al nivel habitual.

El dato sitúa la actual campaña como una temporada excepcionalmente severa y refuerza la importancia de disponer de mecanismos capaces de compartir recursos cuando los incendios desbordan las capacidades nacionales.

Precisamente esa es la función del Mecanismo de Protección Civil de la UE. Cuando un país necesita apoyo adicional, puede acceder con rapidez a una reserva mucho más amplia de bomberos, aeronaves y otros medios de emergencia aportados por los Estados miembros y los países participantes.

En el centro de esta estructura se encuentra el Centro de Coordinación de la Respuesta a Emergencias de la Comisión Europea, encargado de recibir las solicitudes de asistencia, coordinar las ofertas realizadas por los diferentes Estados y facilitar el despliegue de los recursos disponibles. La Comisión también cofinancia estas operaciones.

Los incendios que afectan este verano a distintos puntos del continente vuelven así a evidenciar que el fuego no entiende de fronteras. Frente a emergencias capaces de movilizar miles de hectáreas y exigir grandes recursos, la cooperación europea se consolida como una pieza fundamental para reforzar la capacidad de respuesta y respaldar a los territorios más afectados.

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