
El verano pone nuevamente a prueba la capacidad de España para gestionar un recurso tan esencial como limitado. El calor extremo, el incremento de la actividad turística, las necesidades de la agricultura y el mayor consumo de los hogares aumentan la presión sobre unas reservas distribuidas de manera muy desigual por el territorio.
Los datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico recogidos por StepbyWater sitúan la reserva hídrica española alrededor del 83% de su capacidad total. Sin embargo, esta cifra general esconde importantes diferencias entre las distintas cuencas.
Mientras las demarcaciones del norte peninsular mantienen niveles elevados, el sureste y el arco mediterráneo presentan una disponibilidad menor. La cuenca del Segura se encuentra en torno al 59% de su capacidad y la del Júcar oscila entre el 65% y el 68%. Por su parte, el Tajo se sitúa aproximadamente entre el 75% y el 80%, mientras que el Guadalquivir supera el 80%.
Esta diversidad territorial obliga a realizar un seguimiento continuo de los embalses y los acuíferos, así como a adaptar las decisiones de gestión a las condiciones de cada cuenca. Contar con reservas elevadas en el conjunto del país no elimina la vulnerabilidad de aquellas zonas sometidas a una mayor escasez estructural.
Julio y agosto son tradicionalmente los meses de mayor consumo doméstico de agua. Las elevadas temperaturas multiplican el uso de duchas, piscinas y sistemas de riego, por lo que la demanda puede llegar a duplicarse, de acuerdo con expertos en gestión ambiental citados por StepbyWater.
Este aumento coincide con el periodo en el que las altas temperaturas y la menor frecuencia de las precipitaciones ejercen una mayor presión sobre el sistema hídrico. A las necesidades de los hogares se suman las del turismo y la agricultura, dos actividades especialmente relevantes durante el verano en numerosos territorios españoles.
En este contexto, adquiere una importancia especial el ciclo urbano del agua, que comprende su captación, potabilización, distribución y consumo, además del saneamiento y la depuración posterior. Las redes de abastecimiento y las estaciones depuradoras deben responder a una demanda superior, lo que refuerza la necesidad de reducir pérdidas, mejorar la eficiencia energética y ampliar la reutilización de agua regenerada.
StepbyWater sostiene que el principal desafío no depende solamente de la cantidad de agua disponible, sino también de la capacidad para administrarla adecuadamente. La modernización de las infraestructuras, la digitalización de las redes y la detección temprana de fugas pueden fortalecer la resiliencia de los municipios frente a los periodos de mayor consumo.
La eficiencia también debe trasladarse a los hogares. La instalación de perlizadores en grifos y duchas, los sistemas de doble descarga en los inodoros y la reparación rápida de las fugas permiten disminuir el consumo sin afectar de manera significativa al confort cotidiano.
Los hábitos personales tienen igualmente un peso relevante. Cerrar el grifo mientras se cepillan los dientes, reducir la duración de las duchas, reutilizar agua en determinadas tareas domésticas y evitar consumos innecesarios son algunas de las recomendaciones planteadas por los integrantes de la alianza.
En jardines y espacios exteriores, regar durante las horas de menor evaporación y elegir especies vegetales adaptadas al clima mediterráneo ayuda a reducir la demanda. Las piscinas constituyen otro punto crítico: el empleo de cubiertas puede disminuir las pérdidas de agua por evaporación hasta en un 70%, según StepbyWater.
También es posible aprovechar el agua producida por la condensación de los equipos de aire acondicionado para determinados usos no potables, como la limpieza o el riego de algunas plantas, siempre que se adopten las precauciones correspondientes.
La respuesta a la presión hídrica del verano requiere, por tanto, combinar inversiones tecnológicas, planificación pública y cambios en los hábitos de consumo. La disponibilidad de agua no depende exclusivamente del nivel de los embalses, sino también de la capacidad colectiva para evitar pérdidas y utilizar el recurso de manera responsable.
StepbyWater es una alianza multisectorial vinculada al Decenio Internacional para la Acción de Naciones Unidas “Agua para el Desarrollo Sostenible”. La iniciativa reúne a empresas, administraciones, especialistas y organizaciones de la sociedad civil para promover proyectos de investigación, educación y sensibilización relacionados con la gestión sostenible de los recursos hídricos, en línea con la Agenda 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los acuerdos climáticos y las agendas urbanas.