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Un informe de HOGAR SÍ, publicado con motivo del Día Internacional contra los Discursos de Odio, revela que casi dos de cada diez jóvenes en España han vivido situaciones de exclusión residencial severa. El estudio también muestra una mayor exposición de la juventud a los discursos de odio contra las personas sin hogar, pero destaca su disposición a intervenir y defender sus derechos.
Uno de cada cinco jóvenes ha sufrido sinhogarismo en España

La dificultad de acceder a una vivienda, la precariedad económica y la creciente vulnerabilidad social están acercando el sinhogarismo a una parte cada vez mayor de la juventud española. Así lo refleja el informe Radiografía social del sinhogarismo en España: Generación Z, elaborado por HOGAR SÍ a partir de una encuesta estatal realizada por la consultora 40dB, que analiza la relación de las personas jóvenes con la exclusión residencial y los discursos de odio.

Según los datos recogidos por la entidad, el 18,9% de la Generación Z asegura haber atravesado en algún momento dificultades económicas tan graves que le obligaron a dormir en la calle o en espacios públicos. La cifra prácticamente duplica el porcentaje registrado entre el conjunto de la población española, situado en el 10,1%, y evidencia que el sinhogarismo ya no es una realidad excepcional o distante para muchos jóvenes.

Más cercanía y menos indiferencia ante el sinhogarismo

El estudio apunta a que esta experiencia más próxima de la exclusión residencial se traduce también en una relación más directa con las personas que viven sin hogar. Frente a generaciones de mayor edad, los jóvenes muestran niveles más elevados de interacción y apoyo.

Casi la mitad de las personas encuestadas pertenecientes a la Generación Z afirma haber ayudado directamente a alguien en situación de sinhogarismo, mientras que más de cuatro de cada diez habían mantenido conversaciones con personas sin hogar durante el mes previo a la realización de la encuesta.

Para HOGAR SÍ, estos datos reflejan una generación que reconoce con mayor facilidad la dimensión humana de la pobreza extrema y que se muestra más dispuesta a implicarse en la realidad de quienes la sufren.

La aporofobia, una forma de violencia cada vez más visible

Coincidiendo con el Día Internacional contra los Discursos de Odio, el informe presta especial atención a la aporofobia, entendida como el rechazo o discriminación hacia las personas en situación de pobreza.

Más de la mitad de los jóvenes consultados asegura haber presenciado comportamientos de odio dirigidos a personas sin hogar. Insultos, humillaciones, agresiones o situaciones de rechazo forman parte de experiencias observadas por el 50,8% de la juventud, una proporción muy superior a la registrada entre la población general.

La investigación advierte de que estas manifestaciones de violencia no solo se producen en el espacio público, sino también en entornos digitales, donde los discursos estigmatizantes encuentran nuevos canales de difusión.

Una generación más dispuesta a intervenir

Pese a esta elevada exposición al odio, la juventud también destaca por una mayor predisposición a actuar cuando presencia situaciones de discriminación.

Uno de cada cuatro jóvenes afirma que intentaría intervenir directamente ante una agresión contra una persona sin hogar, mientras que el 44,3% señala que alertaría a las fuerzas de seguridad. Estos porcentajes superan ampliamente los registrados entre el conjunto de la población.

Según HOGAR SÍ, esta actitud refleja una mayor sensibilidad hacia la defensa de los derechos humanos y una menor tolerancia frente a comportamientos discriminatorios, especialmente entre quienes han crecido en un contexto de mayor acceso a herramientas educativas y de sensibilización social.

La prevención, clave para frenar los delitos de odio

Sin embargo, el informe también pone de manifiesto una contradicción preocupante. Aunque una parte significativa de la juventud muestra actitudes solidarias, los datos de la Oficina Nacional de Lucha Contra los Delitos de Odio indican que el 63% de las personas agresoras implicadas en este tipo de delitos en España tiene menos de 25 años.

Esta realidad, según subraya la organización, evidencia la necesidad de reforzar la educación en valores, la prevención temprana y las estrategias de sensibilización para evitar que los discursos de odio se normalicen entre las nuevas generaciones.

El derecho a una vivienda y a una vida libre de discriminación

Desde HOGAR SÍ insisten en que el sinhogarismo no puede abordarse únicamente desde el acceso a una vivienda, aunque este sea un elemento fundamental para garantizar seguridad y estabilidad. La entidad recuerda que la discriminación y la violencia constituyen obstáculos adicionales que dificultan la inclusión social de las personas sin hogar.

La organización sostiene que erradicar el sinhogarismo requiere también combatir la aporofobia y promover una sociedad que rechace activamente cualquier forma de exclusión basada en la pobreza.

Según concluye el informe, la Generación Z se enfrenta a mayores riesgos de precariedad y exclusión residencial que las generaciones anteriores, pero al mismo tiempo emerge como un colectivo especialmente comprometido con la defensa de los derechos de las personas más vulnerables. Un potencial transformador que, a juicio de HOGAR SÍ, debería ser acompañado por políticas públicas capaces de prevenir la exclusión y garantizar la dignidad de todas las personas.

 

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