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Con motivo del Día Mundial de los Océanos que se celebra hoy 8 de junio, Biotherm, la Fundación Ecoalf, Proyecto LIBERA y la Asociación Paisaje Limpio hacen balance de la iniciativa “Limpia Ríos, Salva Océanos”, que ha permitido retirar decenas de toneladas de residuos, restaurar ecosistemas fluviales y movilizar a miles de personas para frenar la contaminación antes de que llegue al mar.
Los ríos, primera barrera contra la basura marina

La contaminación marina sigue teniendo uno de sus principales focos lejos de la costa. Según destacan Biotherm, la Fundación Ecoalf, Proyecto LIBERA y la Asociación Paisaje Limpio, alrededor del 80% de los residuos que terminan en los océanos proceden de actividades desarrolladas en tierra firme y encuentran en los ríos una vía directa para alcanzar el mar. Bajo esta premisa, las cuatro entidades impulsan desde hace seis años el proyecto “Limpia Ríos, Salva Océanos”, una iniciativa centrada en interceptar los residuos en los cauces fluviales antes de que lleguen a los ecosistemas marinos.

Coincidiendo con la celebración del Día Mundial de los Océanos, el proyecto ha presentado un balance acumulado que refleja tanto los avances en la retirada de residuos como las actuaciones de restauración ecológica y sensibilización ciudadana desarrolladas en distintos territorios del país.

La iniciativa nació en el entorno del río Jarama y, con el paso de los años, ha ampliado su ámbito de actuación a otros espacios naturales como el Tajo, diferentes enclaves de la Comunitat Valenciana —incluidos el Riu Millars y L’Albufera—, así como zonas de Cantabria y Cataluña. Entre los resultados obtenidos destaca la retirada de 44 toneladas de basuraleza, una cifra que pone de manifiesto la magnitud del problema. Más de la mitad de esos residuos corresponden a productos higiénicos, especialmente toallitas húmedas, cuyos componentes sintéticos terminan fragmentándose en microplásticos que pueden incorporarse a la cadena alimentaria y afectar a los ecosistemas acuáticos.

Restaurar los ecosistemas fluviales

El proyecto no se limita a las labores de limpieza. Según informan las organizaciones impulsoras, durante estos seis años también se han desarrollado actuaciones de restauración ambiental destinadas a mejorar el estado de los ecosistemas ribereños.

Entre ellas figura la plantación de más de 500 árboles y arbustos autóctonos, capaces de contribuir a la captura de carbono y a la mejora de la biodiversidad local. Asimismo, se han eliminado cerca de 1.600 ejemplares de ailanto, una especie invasora que representa una amenaza para la flora autóctona y el equilibrio de numerosos espacios naturales.

Otro de los pilares de la iniciativa ha sido la implicación de la ciudadanía. Más de 4.150 personas han participado en las distintas actividades organizadas desde el lanzamiento del proyecto, entre ellas jornadas de recogida de residuos, acciones de restauración ambiental y actividades divulgativas. Además, cerca de 2.000 estudiantes han tomado parte en talleres de ciencia ciudadana orientados a comprender mejor el impacto de los residuos en los ecosistemas acuáticos y fomentar hábitos más responsables en la gestión de los desechos.

Un paso más: investigación para medir la contaminación

En 2026, y en línea con el lema elegido por Naciones Unidas para el Día Mundial de los Océanos, el proyecto incorpora una nueva dimensión científica. A partir de este año se realizarán muestreos periódicos en puntos fijos de los ríos para analizar la acumulación de residuos higiénicos en áreas concretas y generar series de datos que permitan evaluar la evolución de la contaminación a lo largo del tiempo.

El objetivo es disponer de información más precisa sobre el comportamiento de estos residuos, así como conocer la influencia de factores estacionales y medir el impacto real de las actuaciones desarrolladas.

Nuevas actuaciones para 2026

La hoja de ruta prevista para este ejercicio contempla la realización de 29 jornadas de recogida de residuos, dos acciones de restauración ecológica y veinte talleres educativos dirigidos a centros escolares.

Además, el proyecto reforzará su presencia en la Comunidad de Madrid y ampliará sus actuaciones en la Comunitat Valenciana, incorporando nuevos espacios vinculados al río Turia y a los parques naturales del Turia y Chera-Sot de Chera.

La experiencia acumulada durante estos seis años refuerza una idea cada vez más presente en las estrategias de conservación marina: la protección de los océanos comienza mucho antes de llegar a la costa. Actuar sobre los ríos, reducir la generación de residuos y restaurar los ecosistemas fluviales se consolida como una de las herramientas más eficaces para frenar la llegada de basura al mar y avanzar hacia una relación más sostenible con los recursos naturales.

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