
Europa da un paso estratégico hacia su soberanía energética con la puesta en marcha de la European Resilience Alliance for Clean Hydrogen & Derivatives (ERA), una iniciativa paneuropea presentada en el Parlamento Europeo y respaldada por líderes institucionales y empresariales del sector, según la información difundida por la propia alianza .
La nueva plataforma nace con el objetivo de acelerar el despliegue del hidrógeno limpio en Europa, reforzar la resiliencia industrial y avanzar en la descarbonización de sectores clave. Liderada por altos ejecutivos, la alianza integra a compañías de toda la cadena de valor del hidrógeno, desde la producción hasta la infraestructura y la demanda industrial .
Durante la presentación, Miguel Ángel López Borrego, CEO de Thyssenkrupp AG & Thyssenkrupp Decarbon Technologies, advirtió que la vulnerabilidad de Europa es “estructural”, debido a su dependencia de energía, tecnologías y materias primas externas. En este contexto, subrayó que la resiliencia se ha convertido en un imperativo político y económico que exige actuar con rapidez para proteger la prosperidad y el liderazgo industrial del continente.
El papel del hidrógeno como vector energético clave centró buena parte del debate. Maarten Wetselaar, CEO de Moeve, defendió que un sistema energético basado en hidrógeno limpio puede aportar estabilidad de precios, independencia energética y una base industrial menos expuesta a la volatilidad de los combustibles fósiles.
En la misma línea, Olli Sipilä, CEO de Gasgrid Finlandia, insistió en que Europa no puede seguir apoyando su competitividad en combustibles fósiles importados. Según señaló, el desarrollo de infraestructuras energéticas, especialmente una red troncal de hidrógeno, será determinante para reducir costes, atraer inversión y hacer viable la transición energética a gran escala.
Uno de los principales retos identificados por la alianza es la brecha entre la ambición política y la ejecución real de proyectos. El libro blanco publicado por ERA señala que menos del 7% de los proyectos de hidrógeno limpio han alcanzado una decisión final de inversión, lo que evidencia las dificultades actuales del mercado .
Entre los obstáculos destacan la fragmentación normativa, los altos costes de la electricidad —que representan la mayor parte del coste de producción—, la incertidumbre sobre la demanda y el desarrollo insuficiente de infraestructuras.
Para revertir esta situación, la alianza propone medidas como generar una demanda estable en sectores difíciles de electrificar, simplificar los marcos regulatorios, movilizar inversión privada y acelerar la planificación de infraestructuras a escala europea .
Desde el ámbito sectorial, Jorgo Chatzimarkakis, CEO de Hydrogen Europe, subrayó que Europa se adentra en una etapa en la que la resiliencia debe guiar las decisiones energéticas. A su juicio, la dependencia externa genera volatilidad e inseguridad, mientras que el hidrógeno puede convertirse en un pilar para una Europa más competitiva, autónoma y alineada con sus objetivos climáticos.
Con esta iniciativa, Europa busca no solo avanzar en la transición ecológica, sino también consolidar una estrategia industrial capaz de responder a los desafíos energéticos y geopolíticos del presente, apostando por el hidrógeno limpio como motor de cambio estructural.