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La reducción del 23% en la ayuda oficial al desarrollo en 2025, según datos preliminares de la OCDE y recogidos por Oxfam Intermón, podría tener consecuencias devastadoras: cientos de miles de muertes adicionales este mismo año y más de 9 millones antes de 2030 si la tendencia continúa.
Los recortes en ayuda internacional amenazan millones de vidas

La financiación internacional para el desarrollo atraviesa uno de sus momentos más críticos en décadas. Según los últimos datos preliminares de la OCDE, el gasto en ayuda de los países donantes se redujo un 23% en 2025, una caída que, tal y como advierte Oxfam Intermón, podría traducirse en un fuerte aumento de la desigualdad y en consecuencias directas sobre la vida de millones de personas.

“Con estos drásticos recortes, los gobiernos de los países ricos están dando la espalda a millones de personas del Sur Global”, alerta Didier Jacobs, responsable de financiación para el desarrollo de Oxfam, según recoge la organización. El impacto no es solo económico: la ayuda internacional resulta clave para sostener sistemas de salud y combatir enfermedades como el VIH/SIDA o la malaria.

En este sentido, un estudio reciente del Instituto de Salud Global de Barcelona, citado por Oxfam Intermón, estima que solo los recortes de 2025 podrían provocar cerca de 700.000 muertes adicionales. De mantenerse esta tendencia, la cifra podría superar los 9 millones de fallecimientos en 2030.

Menos cooperación y más gasto militar

Desde la organización denuncian una tendencia preocupante: mientras disminuyen los presupuestos destinados a cooperación, aumenta el gasto en defensa y militarización. Según informa Oxfam Intermón, decisiones como los recortes aplicados por países como Alemania o Reino Unido impactarán especialmente en las poblaciones más vulnerables.

El caso de Estados Unidos resulta especialmente significativo. En 2025, el país redujo en 37.000 millones de dólares su ayuda internacional, al tiempo que incrementa las partidas destinadas a gasto militar. De acuerdo con datos citados por la organización, el conflicto con Irán ya ha supuesto un coste de 45.000 millones de dólares para los contribuyentes estadounidenses.

Ante este escenario, Oxfam Intermón insiste en la necesidad de reforzar el sistema humanitario global, que atraviesa “su peor crisis en décadas”. Entre las posibles soluciones, la organización plantea gravar parte de la riqueza oculta en paraísos fiscales, estimada en 2,84 billones de dólares en manos del 0,1% más rico.

España aumenta su ayuda, pero sigue lejos del objetivo

En contraste con la tendencia general, España se sitúa entre los pocos países que han incrementado su ayuda oficial al desarrollo en 2025. Según los datos de la OCDE, citados por Oxfam Intermón, la aportación española creció un 5,8% —un 10,7% si se incluyen los gastos destinados a personas refugiadas dentro del país—, alcanzando el 0,27% de la renta nacional bruta.

Sin embargo, esta mejora resulta insuficiente. “España sigue muy por debajo de la media de la Unión Europea, que alcanza el 0,42%”, explica Pablo Martínez Osés, responsable de cooperación de Oxfam Intermón. Además, el país ocupa el puesto 19 entre los miembros de la OCDE.

La organización recuerda que el compromiso legal es alcanzar el 0,7% en 2030, una meta todavía lejana. De hecho, Oxfam Intermón señala que si el Gobierno hubiera destinado a cooperación el mismo volumen de recursos aprobado para gasto en defensa —10.000 millones de euros en 2025—, ese objetivo ya se habría cumplido.

A ello se suma otro matiz relevante: del incremento registrado en la ayuda española, una parte significativa —282 millones de dólares— se destinó a cubrir costes de atención a personas refugiadas dentro del territorio nacional, lo que, según la organización, no constituye ayuda directa al desarrollo en países empobrecidos.

Un sistema en riesgo

El retroceso en la financiación internacional no solo compromete avances logrados en las últimas décadas, sino que también pone en riesgo la capacidad de respuesta ante crisis globales como el cambio climático, las pandemias o los conflictos.

En un contexto de creciente desigualdad y tensiones geopolíticas, Oxfam Intermón subraya que revertir esta tendencia no es solo una cuestión de solidaridad, sino una condición necesaria para la estabilidad global y la justicia social.

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