
La Comisión Europea ha puesto en marcha TraceMap, una plataforma que utiliza inteligencia artificial para mejorar la detección de riesgos en el sistema agroalimentario europeo. El objetivo es acelerar la identificación de fraudes alimentarios, productos contaminados y posibles brotes de enfermedades vinculadas a los alimentos.
Según explica la Comisión, la herramienta se integra en el marco de las estrictas normas de seguridad alimentaria que rigen tanto los productos producidos en la Unión Europea como los importados. Con esta iniciativa se busca reforzar la protección de los consumidores y mejorar la capacidad de actuación de las autoridades nacionales frente a posibles incidentes.
La plataforma emplea inteligencia artificial para analizar grandes volúmenes de información procedente de distintos sistemas europeos de control alimentario. Gracias a este procesamiento de datos, TraceMap permitirá mejorar la evaluación de riesgos, detectar patrones sospechosos y seguir la pista de productos o operadores implicados en posibles irregularidades.
Entre sus principales funciones se encuentran:
Desde su lanzamiento, TraceMap está disponible para las autoridades de control de todos los Estados miembros. La Comisión destaca que esta herramienta permitirá orientar mejor las inspecciones y realizar investigaciones más exhaustivas, sin necesidad de aumentar los recursos disponibles.
Para ello, la plataforma aprovechará los datos de los sistemas europeos ya existentes, con el fin de rastrear de forma más ágil los flujos comerciales y los patrones de producción en el sector agroalimentario.
Además de mejorar la precisión en la detección de irregularidades, el sistema ayudará a identificar con mayor rapidez a operadores sospechosos y a retirar del mercado productos que no cumplan con la normativa.
TraceMap ha sido desarrollado por la Comisión Europea mediante tecnología de inteligencia artificial capaz de procesar y estructurar información procedente de diferentes plataformas de gestión de la seguridad alimentaria en la UE.
Entre ellas se encuentran el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos (RASFF) y el Sistema Experto y de Control del Comercio (TRACES), dos de los instrumentos clave para el seguimiento de riesgos alimentarios en el mercado europeo.
Según explica la Comisión, una versión piloto de la plataforma ya fue utilizada recientemente para apoyar la identificación y retirada de fórmulas infantiles elaboradas con aceite ARA contaminado procedente de China, lo que permitió agilizar el proceso de recuperación del producto.
Con herramientas como TraceMap, Bruselas busca reforzar la vigilancia en la cadena agroalimentaria, cerrar posibles brechas de control y mejorar la capacidad de respuesta ante fraudes o incidentes que puedan afectar a la seguridad alimentaria en Europa.