
Mallorca da un paso más en la preservación de uno de sus mayores emblemas ambientales y culturales. El Consell de Mallorca ha presentado la antepropuesta de la futura Ley de la Serra de Tramuntana, una iniciativa legislativa que busca dotar a este enclave único de un marco jurídico sólido para garantizar su protección, conservación y gestión a largo plazo, así como su sostenibilidad económica.
La Serra de Tramuntana fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Mundial en la categoría de “paisaje cultural”, una distinción que pone en valor la interacción histórica entre la naturaleza y la actividad humana a lo largo de los siglos. Bancales de piedra seca, olivares centenarios, sistemas hidráulicos tradicionales y explotaciones agrarias forman parte de este legado que combina biodiversidad y cultura.
Según ha explicado el presidente del Consell, la futura ley nace como “una herramienta para proteger y conservar el paisaje cultural amparado por la declaración de la UNESCO”, fruto del diálogo con ayuntamientos, propietarios y distintos sectores implicados.
El nuevo texto pretende reforzar la protección territorial y optimizar la gestión del espacio. Entre sus principales novedades, amplía el ámbito de aplicación para incluir fincas, núcleos y áreas históricamente vinculadas a la Serra que no estaban contempladas en el perímetro inicial de protección.
Además, introduce por primera vez la figura de la evaluación de impacto patrimonial, obligatoria para aquellas actuaciones que puedan alterar los valores que definen este paisaje cultural. Se trata de una herramienta preventiva orientada a evitar intervenciones que comprometan su integridad.
En paralelo, el Consorcio Serra de Tramuntana desarrollará un sistema de indicadores que permitirá medir el impacto de los visitantes y determinar la capacidad de carga del territorio, con el objetivo de prevenir efectos negativos derivados de la presión turística.
La propuesta sitúa al sector primario en el centro de la estrategia de conservación. Contempla medidas para recuperar campos abandonados, fomentar la ganadería extensiva como herramienta de prevención de incendios y reconocer expresamente la actividad cinegética como parte del sistema de gestión territorial.
También se reconoce el papel de las tradicionales possessions como elementos clave del paisaje cultural. La ley permitirá desarrollar actividades complementarias compatibles con la conservación para asegurar la viabilidad económica de las fincas y evitar su abandono, una cuestión crítica en muchos territorios rurales.
En el ámbito patrimonial, el texto refuerza la protección mediante la creación de catálogos e inventarios específicos y la salvaguarda de elementos singulares, como olivos y encinas monumentales o conjuntos de bancales, promoviendo además la aplicación de técnicas tradicionales de conservación.
La futura normativa no elude desafíos contemporáneos como la contaminación lumínica y acústica. Para abordarlos, prevé la constitución de un órgano de coordinación interinstitucional con capacidad de adoptar decisiones conjuntas entre distintas administraciones.
La ley se alinea con los ejes de gobernanza insular, basados en la corresponsabilidad público-privada, la protección de la calidad de vida y la defensa del entorno natural. En el ámbito turístico, mantiene coherencia con la apuesta por un modelo responsable en línea con el denominado Mallorca Pledge.
El presidente del Consell ha subrayado que la iniciativa “no es solo una norma, es un compromiso con la Serra y con el futuro de Mallorca”, y ha apelado al máximo consenso político y social para garantizar su continuidad. La antepropuesta permanecerá en exposición pública hasta el 15 de abril, periodo durante el cual podrán presentarse alegaciones.