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La falta de avances en la inserción laboral de las personas mayores de 50 años contrasta con la mejora general del empleo. Más de la mitad lleva más de un año buscando trabajo, según la EPA. Iniciativas como SAVIA, impulsada por Fundación Endesa, apuestan por combatir el edadismo y activar el talento sénior.
El paro sénior no remonta: el 30% de los desempleados en España tiene más de 50 años

El mercado laboral español continúa dejando atrás a una parte significativa de la población activa: las personas mayores de 50 años. Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), correspondientes al cuarto trimestre de 2025 y publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), 755.500 personas sénior se encuentran en situación de desempleo, lo que representa el 30% del total de personas paradas en España, que asciende a 2.477.100.

Las cifras reflejan un bloqueo persistente. A lo largo de 2025, mientras el empleo ha evolucionado de forma positiva en términos generales, el paro entre los mayores de 50 años apenas ha experimentado variaciones. Trimestre tras trimestre, este colectivo ha seguido concentrando uno de cada tres desempleados, confirmando que el problema no es coyuntural, sino estructural.

Más de la mitad, en paro de larga duración

Uno de los rasgos más preocupantes del desempleo sénior es su duración. El 53% de las personas desempleadas mayores de 50 años lleva al menos 12 meses buscando trabajo, lo que equivale a 397.900 personas. Este elevado peso del paro de larga duración pone de manifiesto las dificultades de reincorporación al mercado laboral a partir de esta edad y el riesgo de exclusión prolongada.

La dimensión de género agrava aún más esta situación. Según la EPA, las mujeres mayores de 50 años concentran el 57% del desempleo sénior, con 437.800 paradas, frente a 317.800 hombres (42%). Una brecha que evidencia la doble penalización por edad y género, y que apenas ha variado respecto a años anteriores.

SAVIA: combatir el edadismo y activar el talento sénior

En este contexto, SAVIA, el proyecto de Fundación Endesa desarrollado junto a la Fundación Máshumano, acompaña desde hace más de siete años a profesionales mayores de 50 años en sus procesos de transición laboral. La iniciativa trabaja para poner fin al edadismo en el ámbito laboral y promover un cambio cultural que valore la diversidad generacional en las empresas, según informa Endesa.

Cada vez más profesionales sénior optan por reinventar su trayectoria, actualizar competencias o explorar nuevos sectores como vía para mantener su empleabilidad. La experiencia de Ana María Gutiérrez, de 52 años, participante de SAVIA, es un ejemplo de este proceso. Tras una larga carrera en multinacionales del gran consumo y el sector TIC, y después de emprender en una startup de eco foodtech, decidió reorientar su perfil hacia el ámbito de la sostenibilidad. “Reinventarse profesionalmente a los 50 da vértigo”, reconoce, aunque destaca que la experiencia acumulada puede convertirse en un activo clave si se acompaña de formación y orientación adecuadas.

Su paso por SAVIA Green, el programa de formación para el empleo y el emprendimiento en la economía verde, le permitió conectar su trayectoria previa con ámbitos emergentes como la sostenibilidad y los proyectos ASG. Actualmente trabaja como consultora sénior independiente, colaborando con empresas y combinando esta labor con la formación en emprendimiento.

La historia de José Ramón Bugarín, de 56 años, refuerza esta idea. Ingeniero industrial, desarrolló su carrera durante 25 años en la misma empresa hasta que en 2024 el cierre de la compañía le dejó sin empleo. “A estas edades la incertidumbre pesa más y el futuro puede verse muy negro”, explica. Tras replantear su estrategia profesional y apostar por un cambio de sector, encontró apoyo en el programa SAVIA Impulsa, centrado en la orientación laboral. Ese acompañamiento fue clave para reorganizar su búsqueda y afrontar la transición con mayor claridad. Hoy, José Ramón trabaja como director corporativo de Producción en un ámbito distinto al de su trayectoria previa, demostrando que la movilidad sectorial y la actualización del enfoque profesional pueden marcar la diferencia más allá de los 50 años.

Ciertamente, el estancamiento del desempleo sénior subraya la urgencia de avanzar hacia un mercado laboral más inclusivo, capaz de integrar la experiencia, el conocimiento y la capacidad de adaptación de los profesionales mayores de 50 años. Impulsar el aprendizaje continuo, facilitar los cambios de sector y eliminar los prejuicios asociados a la edad serán factores determinantes para afrontar los desafíos del empleo en España.

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