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Las finanzas sostenibles deben poner en el centro a las personas y a las pequeñas empresas

Ramiro Ortiz, director general de Banco Promerica Guatemala, participó en el Foro Centrarse celebrado en Guatemala, donde conversó con Diario Responsable sobre la reciente emisión del primer bono sostenible local. Con esta iniciativa, el banco busca impulsar el desarrollo de los mercados de capitales nacionales y fomentar la inclusión financiera de los sectores tradicionalmente más relegados. “A mí me motiva ver las sonrisas de las personas que se esfuerzan por sacar adelante su pequeño negocio. Con sus manos crean oportunidades para sus familias. Ese es el verdadero sentido de las finanzas sostenibles.”

Ortiz explicó que este bono marca un hito para Guatemala, al ser el primer instrumento sostenible emitido en el mercado local. Su objetivo es dinamizar la economía y hacer que las tasas de interés sean más accesibles, fortaleciendo la liquidez y la confianza del público. “Queríamos darle un empuje a los mercados de capitales locales para que comenzaran a emitir productos financieros con impacto social y ambiental. Fue necesario crear un nuevo marco regulatorio, porque las reglas aún no estaban escritas”, detalló.

El proyecto se apoya en tres ejes estratégicos:

  1. Acceso a crédito para pequeñas y medianas empresas,

  2. Promoción de la igualdad de género, con prioridad para negocios liderados por mujeres,

  3. Financiamiento de iniciativas relacionadas con energía y sostenibilidad climática.

“Esperamos que esto sea contagioso”, afirmó Ortiz. “La idea es que otras instituciones sigan el ejemplo y contribuyan a crear una economía más activa, en la que las empresas generen más valor y piensen más allá de sus fronteras.”

Para el directivo, la banca debe modernizarse para acompañar este cambio: “Durante años los bancos hemos sido vistos como rígidos, pero eso también responde a normativas muy estrictas. Los tiempos cambian, y debemos adaptarnos para incluir a quienes más necesitan ese empuje, aunque no tengan estados financieros auditados.”

Ortiz recordó que las pymes son el motor de las economías locales y que muchas veces son los pequeños comerciantes —“los todólogos”, los que hacen de todo— quienes sostienen el tejido productivo. “En España el 95 % del tejido productivo son pymes, y en nuestros países pasa igual. Tenemos que inventar fórmulas que hagan viable su acceso al crédito en condiciones razonables”, subrayó.

También destacó la importancia de la colaboración entre bancos, instituciones públicas y financieras intermedias que permiten canalizar fondos hacia los sectores más pequeños. “Si los bancos no apoyamos a los que más lo necesitan, el progreso no será inclusivo”, afirmó.

Sobre el verdadero significado de las finanzas sostenibles, Ortiz fue claro: “No se trata solo de medir el impacto ambiental. También debemos mirar el impacto social: dar oportunidades a quienes cocinan con leña porque no tienen electricidad, o a quienes quieren crecer pero carecen de medios. Sin atender esas realidades, el desarrollo sostenible no es posible.” Finalmente, expresó su compromiso personal y el de la entidad con el desarrollo local y la colaboración colectiva: “Fomentar el progreso del país no es tarea de una sola institución. Todos los que vivimos aquí debemos sumar. No soy celoso de compartir prácticas: cuanto más impulsemos juntos el desarrollo, mejor estaremos todos.”

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