
Según informó Noticias ONU, la reciente Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social reunió a representantes de gobiernos, sindicatos, empresas y sociedad civil en torno a un objetivo común: acelerar las acciones para reducir las desigualdades y garantizar la protección social universal. La cita, organizada por la Coalición Global por la Justicia Social, sirvió como espacio de diálogo y cooperación para revisar los avances y desafíos de la Declaración Política de Doha, adoptada en 2023.
Durante el foro, Annalena Baerbock, presidenta de la Asamblea General de la ONU, destacó que la justicia social “no es solo un ideal, sino un derecho”, e instó a los gobiernos a eliminar las barreras estructurales que perpetúan la exclusión. “El mundo no es justo. Millones de jóvenes siguen viendo su futuro limitado por la pobreza, la falta de educación o la discriminación”, señaló.
Por su parte, Srinivas Tata, director de la División de Desarrollo Social de la Comisión Económica y Social para Asia y el Pacífico, enfatizó que “la protección social no es un costo, sino una inversión” y recalcó la necesidad de fortalecer las redes de apoyo ante los desafíos que plantean el envejecimiento poblacional y el cambio climático.
En la misma línea, la Alta Comisionada Adjunta para los Derechos Humanos, Nada Al-Nashif, subrayó que los pilares del trabajo decente, la erradicación de la pobreza y la inclusión social deben estar “plenamente anclados en los derechos humanos”, y defendió el papel de la cooperación internacional como motor de cambio real.
Asimismo, Arturo Requesens, oficial de Asuntos Sociales del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, resaltó la importancia de la participación juvenil en la elaboración de políticas públicas. Según explicó, la Declaración de Doha “reconoce la relevancia de involucrar a las juventudes en la toma de decisiones y su empoderamiento”.
Requesens destacó también la presencia de jóvenes de grupos tradicionalmente excluidos —como personas con discapacidad, comunidades indígenas o minorías étnicas— y valoró su contribución activa durante las sesiones. “Se presentaron numerosos proyectos liderados por jóvenes para avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible y garantizar que sus voces se traduzcan en acciones concretas”, afirmó. La Cumbre dejó claro que la justicia social solo será posible si se coloca a las personas —y sus derechos— en el centro del desarrollo. Una hoja de ruta ambiciosa, pero urgente, hacia un mundo más equitativo y sostenible.