
Unilever ha dado un nuevo impulso a su estrategia climática con el objetivo de alcanzar las cero emisiones netas en 2039, en el marco de su Plan de Transición Climática (CTAP). Este plan, con objetivos basados en la ciencia, establece una hoja de ruta para reducir significativamente las emisiones en toda su cadena de valor y eliminar por completo las emisiones directas de sus operaciones.
En España, la multinacional ya opera con electricidad 100 % renovable en sus centros industriales, contribuyendo a un ambicioso programa global que prevé destinar 1.000 millones de euros a proyectos de descarbonización hasta 2030. Entre las iniciativas más destacadas, se incluyen la sustitución progresiva de combustibles fósiles térmicos, la incorporación de biometano obtenido a partir de residuos de aceite de palma en Indonesia y acuerdos de energía solar en India, con el doble propósito de reducir costes y reforzar las redes eléctricas limpias.
Gran parte de la huella de carbono de Unilever proviene de sus materias primas y envases, por lo que la colaboración con proveedores se ha convertido en una pieza esencial. A través del Supplier Climate Programme, la compañía ofrece formación y asistencia técnica a sus socios estratégicos para que adopten objetivos científicos de reducción de emisiones y desarrollen modelos productivos más sostenibles.
La agricultura es uno de los pilares de la acción climática de Unilever. Su apuesta por la agricultura regenerativa busca restaurar la salud de los ecosistemas, mejorar la biodiversidad y construir cadenas de suministro más resilientes frente a los impactos del cambio climático.
La compañía ya ha puesto en marcha 23 proyectos que abarcan 130.000 hectáreas en todo el mundo, con la meta de alcanzar 1 millón de hectáreas gestionadas con prácticas regenerativas para 2030. En España, destaca el sistema de cultivo sostenible de tomates Knorr en Extremadura, desarrollado junto a Agraz (actual Conesa), que combina riego por goteo, cubiertas vegetales y fertilización orgánica reducida. Este proyecto, cofinanciado al 50 % por Unilever y Agraz/Conesa, se erige como un modelo de colaboración público-privada que la empresa planea replicar en otros mercados europeos.
“La acción climática requiere pasar de los compromisos a los resultados. En Unilever creemos que la sostenibilidad debe ser la base de cada decisión”, afirma Ana Palencia, directora de Sostenibilidad y Comunicación de Unilever España. “Las iniciativas que estamos impulsando, tanto a nivel global como nacional, demuestran que la innovación y la colaboración son claves para acelerar la transición hacia una economía baja en carbono.”
Cabe destacar que Unilever ha evaluado 27 asociaciones sectoriales con las que colabora y ha constatado que 18 ya están totalmente alineadas con sus principios climáticos, una cifra en crecimiento respecto al año anterior. La empresa continúa trabajando con aquellas que aún deben fortalecer su compromiso para promover un posicionamiento colectivo más firme frente al uso de combustibles fósiles.
En colaboración con la consultora ERM, Unilever advierte en su último informe que la transición hacia una economía de cero emisiones solo será posible si empresas y gobiernos avanzan de forma coordinada. Vincular las estrategias corporativas de descarbonización con los compromisos nacionales (NDCs) permitiría —según la compañía— acelerar inversiones, reducir riesgos y fomentar la innovación.
Por ello, Unilever hace un llamamiento a los gobiernos para establecer políticas climáticas claras y ambiciosas, y al sector privado para actuar con transparencia y objetivos científicos verificables. En este Día Mundial contra el Cambio Climático, la compañía reafirma su convicción de que solo mediante la colaboración entre empresas, gobiernos, agricultores y comunidades será posible construir un modelo económico más limpio, resiliente y justo que limite el calentamiento global a 1,5 °C.