
La sostenibilidad ha dejado de ser terreno exclusivo de ingenieros y especialistas ambientales. Cada vez más profesionales de sectores como la gestión empresarial, las finanzas o la comunicación buscan especializarse en esta materia, conscientes de que se ha convertido en un eje estratégico para las compañías.
Según datos de EALDE Business School, los perfiles técnicos —ambientales y civiles— siguen representando el 41,1% de quienes se forman en sostenibilidad. Sin embargo, la presencia de otros ámbitos va en aumento: un 17,7% procede de Administración y Dirección de Empresas, un 6,2% del sector económico-financiero y un 5,7% de marketing, comunicación y periodismo. La escuela subraya que se trata de “una transición clara: profesionales que antes no estaban directamente vinculados a la sostenibilidad empiezan a integrarla como parte estratégica de sus departamentos”.
El auge de la formación responde a un déficit global de especialistas en sostenibilidad. Un informe de KPMG revela que el 85% de las empresas españolas reconoce un aumento en la demanda de perfiles ESG, mientras que el 95% prevé que esta tendencia se intensifique en los próximos años. No obstante, un 78% admite tener dificultades para cubrir estas vacantes debido al desajuste entre la oferta académica y las necesidades del mercado.
El problema se refleja también en estudios de Manpower, que advierten que el 94% de las compañías carece hoy de las competencias necesarias para cumplir sus objetivos de sostenibilidad, lo que podría mermar hasta un 21% su rendimiento. A ello se suma la percepción de los propios profesionales: según Hays, un 64% considera insuficiente el compromiso de sus empresas, y un 87% tiene en cuenta la estrategia de sostenibilidad como criterio decisivo al elegir empleador.
Los alumnos que optan por formarse en sostenibilidad suelen desempeñar puestos de alta responsabilidad, tanto en comités de dirección como en consultorías especializadas. De acuerdo con EALDE, destacan sectores como consumo masivo, agroindustria y alimentación (10%), banca y finanzas (10%), consultoría y auditoría (8%), tecnología (6%), energía e industria (6%) y administración pública y educación (5%).
El sector financiero aparece especialmente presionado por el cambio normativo. La escuela recuerda que “las exigencias de la taxonomía verde y el reporte no financiero exigen profesionales capaces de conectar la sostenibilidad con métricas contables, riesgos y decisiones de inversión”.
La sostenibilidad se perfila también como una de las áreas de mayor crecimiento laboral a nivel global. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) calcula que la transición hacia una economía verde generará más de 24 millones de empleos en todo el mundo antes de 2030. En España, se prevé que el empleo verde aumente un 44% entre 2023 y 2026. Sin embargo, apenas un 16,6% de los profesionales cuenta con competencias relacionadas, a pesar de que quienes las poseen tienen un 76% más de probabilidades de ser contratados.
Lo que comenzó como un campo reservado a ingenieros se ha transformado en una prioridad transversal para las organizaciones. Hoy, la sostenibilidad atraviesa la gestión financiera, la comunicación corporativa y la toma de decisiones estratégicas.
“El futuro de las empresas pasa por integrar la sostenibilidad en el núcleo de la estrategia, no como un anexo. Para ello hacen falta profesionales que comprendan su impacto económico, social y reputacional”, concluyen desde EALDE Business School.
En un contexto donde el talento verde es escaso pero cada vez más demandado, la formación especializada se consolida como una de las claves para cerrar la brecha entre las aspiraciones de las empresas y la realidad del mercado laboral.